Tras el trágico e inesperado temporal que desató un devastador aluvión en el este de la Región Metropolitana de Santiago de Chile, que afectó con especial dureza al exclusivo sector de Las Condes, los habitantes sufren la falta de servicios básicos mientras voluntarios y vecinos intentan despejar el barro de los frentes de las viviendas.
Con calles cubiertas por densas capas de lodo y paredes marcadas por el paso del agua a más de dos metros de altura, las tareas de limpieza continúan sin descanso en medio del temor a nuevas precipitaciones anunciadas para las próximas horas.
"Llevamos 4 días sin luz": el enojo y la angustia de los vecinos
Fernando Arancibia, vecino de la zona cuya casa logró resistir la fuerza del agua gracias a sus muros de contención, relató al cronista de C5N Adrián Salonia la magnitud de lo sucedido y expresó su indignación por los cortes prolongados del suministro eléctrico.
"La compañía de luz es lo más ineficiente que he visto en mi vida, llevamos 4 días sin luz", recriminó Fernando al referirse a la precariedad con la que están viviendo. "Y usted comprenderá que las casas modernas son con electricidad: la cocina, el baño, todo", agregó.
Al recordar el momento exacto en que la corriente de agua y lodo bajó desde la montaña, el vecino relató con impacto la violencia del fenómeno: "La fuerza del agua venía impresionante. A mí me salvó esta muralla, esta puerta", explicó. Además, remarcó la singularidad del fenómeno en un país acostumbrado a las catástrofes telúricas: "Nosotros estamos acostumbrados a los terremotos, pero esto no lo había visto nunca".
Milagros entre la tragedia: mascotas rescatadas y solidaridad vecinal
A pesar del impacto de las pérdidas materiales, la solidaridad entre los habitantes del barrio se convirtió en el principal pilar para salir adelante. María del Carmen, otra de las residentes afectadas del sector, compartió una conmovedora historia de supervivencia.
Durante la emergencia, la fuerza de la corriente derribó la reja de su vivienda mientras ella se encontraba fuera del país. "Se cayó la reja y mi perro salió, no había nadie en la casa, yo estaba con mi marido en Brasil y el perro se lo llevó el aluvión", recordó. Afortunadamente, una vecina logró reaccionar a tiempo: "Mi vecina de más abajo, que venía entrando a su casa en camioneta, lo vio y lo rescató. Me salvó al perro".
Sin embargo, la violencia del aluvión causó estragos irreparables en otros bienes familiares: "El auto de mi marido lo vimos por televisión cómo pasaba junto con los demás autos. Ese tiene pérdida total", relató la vecina, quien pese a los daños decidió abrir las puertas de su casa para colaborar con los equipos de rescate y voluntarios que trabajan en la zona.
Amenaza de nuevas lluvias y prevención
Con pronósticos de nuevas precipitaciones en la zona cordillerana, los vecinos apilan bolsas de arena frente a los accesos de las casas para evitar que un eventual nuevo desborde arruine los avances logrados en los trabajos de limpieza. Mientras tanto, cuadrillas de operarios e intendencias locales trabajan a contrarreloj instalando mallas de contención y limpiando los ductos de la montaña para mitigar el impacto de eventuales nuevos aluviones.