Así es Carmelo, la escapada que se puede hacer en Uruguay y está cerca de Buenos Aires

Un rincón ideal para bajar el ritmo y reconectar con la naturaleza. Historia, cultura y sabores locales se integran en una experiencia serena.

  • Un destino cercano al otro lado del Río de la Plata se posiciona como plan ideal para descansar unos días.
  • Su entorno natural, con viñedos, bosques y costa tranquila, atrae a quienes buscan desconexión.
  • Fue sede de celebraciones famosas y escenario de producciones cinematográficas reconocidas.
  • La propuesta suma historia, gastronomía regional y actividades relajadas para una pausa del ritmo urbano.

Este rincón uruguayo es una alternativa accesible para quienes desean cambiar de aire sin realizar viajes extensos. Su escala pequeña y su atmósfera tranquila lo convierten en una opción elegida para escapadas breves.

La localidad pertenece al departamento de Colonia y se caracteriza por paisajes donde predominan el verde de los viñedos, las arboledas y la cercanía del río. Esa identidad natural se complementa con una tradición histórica que todavía se percibe en sus calles y construcciones.

Como es Carmelo, la escapada ideal para hacer en Uruguay

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Este destino se distingue por su clima de calma y su propuesta orientada al descanso. Rodeado de naturaleza y con un ritmo cotidiano pausado, es especialmente atractivo para quienes prefieren ambientes tranquilos y con contacto con el entorno.

Uno de los momentos que lo puso en el centro de la escena fue la celebración del casamiento de Carlos Tévez, realizado en diciembre de 2016 en el exclusivo Carmelo Resort & Spa. El evento se extendió durante varios días y reflejó el perfil reservado del lugar, elegido por su privacidad y su paisaje junto al río.

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Además, sus escenarios naturales sirvieron como locación principal de la película Dos hermanos, protagonizada por Antonio Gasalla. La estética del pueblo aportó un marco visual tranquilo que contrastó con la intensidad emocional del relato cinematográfico.

El desarrollo turístico comenzó a tomar impulso a fines del siglo XX con la apertura de un hotel de categoría internacional, lo que despertó el interés de visitantes que buscaban una alternativa cercana para desconectarse del ruido urbano. Desde entonces, la zona se afianzó como refugio habitual para escapadas cortas.

Entre los puntos más representativos se encuentra el histórico puente giratorio inaugurado en 1912, símbolo de la ciudad, junto con su costa sobre el río, donde pequeñas playas invitan a caminar, descansar o simplemente contemplar el paisaje. La tradición vitivinícola también es protagonista, con bodegas boutique dedicadas a la producción de Tannat, cepa emblemática del país.

El acceso es muy fácil desde la capital argentina mediante ferry hacia Colonia del Sacramento y luego un trayecto por carretera o con conexión a Nueva Palmira, ubicada a pocos kilómetros. Esa cercanía hace más fácil organizar viajes de fin de semana sin necesidad de una larga planificación.

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