La mujer que terminó recibiendo un diagnóstico impensado a partir de problemas en sus oídos
En 2017 Glenn comenzó con vértigo y zumbidos en el oído. Una resonancia inicial no detectó anomalías, por lo que continuó con su vida normal y utilizó audífonos.
En 2021 sufrió un colapso y fuerte caída. Llegó al hospital desorientada y con pérdida de memoria. Un nuevo escáner detectó un tumor cerebral extenso.
La masa ya era visible en el estudio de 2017, pero fue pasada por alto. Fue operada durante 11 horas y le diagnosticaron meningioma atípico grado 2.
Tras la cirugía inició una recuperación gradual con rehabilitación física.
Lo que comenzó como episodios aislados de vértigo y un persistente zumbido en el oído terminó convirtiéndose en una señal de alarma que cambió por completo su panorama de salud. Durante semanas, los síntomas aparecían y desaparecían, lo que llevó a pensar que se trataba de algo pasajero o vinculado al estrés cotidiano.
Sin embargo, la intensidad y frecuencia de las molestias obligaron a realizar estudios más exhaustivos. Especialistas en otorrinolaringología advierten que el tinnitus (la percepción de ruidos sin una fuente externa) y los mareos recurrentes pueden estar asociados a distintas patologías, algunas de ellas más complejas de lo que aparentan en una primera consulta.
Cuál fue el diagnóstico de la mujer que tenía síntomas de vértigo y zumbidos en el oído
-Glenn Lilley
En 2017, Glenn Lilley comenzó a sufrir episodios de vértigo acompañados de un zumbidopersistente en el oído. Ese mismo año se realizó una resonancia magnética que, según el especialista en oído, nariz y garganta que la evaluó, no evidenció anomalías. La docente jubilada de Yorkshire, Reino Unido, siguió con su rutina diaria intentando restar importancia a los síntomas, incluso comenzó a usar audífonos para mejorar su audición.
Con el paso del tiempo, el cuadro se agravó. En 2021 sufrió un colapso repentino: perdió la visión momentáneamente, cayó y se golpeó la cabeza. Su esposo, John, la trasladó de urgencia al hospital, donde llegó desorientada y sin poder recordar datos básicos como su propio nombre. En un primer momento, los médicos sospecharon un posible derrame cerebral. Tras una semana de internación y múltiples estudios, un nuevo escáner reveló la presencia de un tumor cerebral que se extendía desde detrás del ojo izquierdo hasta la parte posterior del cráneo.
Al revisar estudios anteriores, el profesor Whitfield detectó que la masa ya era visible en la resonancia de 2017, cuando tenía el tamaño de una uva, pero había pasado inadvertida. Desde entonces había crecido de manera agresiva.
Glenn fue sometida a una cirugía de 11 horas para extirpar el tumor, que luego fue diagnosticado como meningioma atípico de grado 2. Aunque se trata de un tumor de grado intermedio, existe riesgo de reaparición en el futuro, lo que podría requerir radioterapia. Tras la operación, atravesó un largo proceso de recuperación física que incluyó rehabilitación progresiva hasta volver a caminar con normalidad.