De acuerdo con el último informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), la actividad industrial registró en agosto una caída interanual del 5,7% y mensual del -0,3%, con lo que acumula un retroceso del 3% en lo que va del año respecto al mismo período de 2025 y se ubica un 11% por debajo de los niveles de 2022 y 2023.
En agosto, la actividad industrial volvió a retroceder y profundizó la brecha con los niveles de hace tres años. La menor demanda en el mercado interno y la caída de insumos siguen conteniendo a sectores clave como textiles, herramientas y materiales, una realidad que la cosecha y Vaca Muerta no alcanzan a compensar por sí sola.
En este contexto, las fábricas siguen sin encontrar un piso firme y, aunque la energía, el agro o chispazos como la producción de autos, traen algo de aire, la gran mayoría de las industrias ligadas al consumo cotidiano y a la construcción continúan pedaleando en el aire por el freno en las ventas locales y la suspensión de las obras, lo que les impide recuperar el volumen que se producía hace un par de años.
Ladrillos, máquinas y ropa: los rubros más golpeados
Al mirar lo que pasa puertas adentro en los talleres y plantas del país, la construcción vuelve a mostrar la cara más dura de la crisis: en agosto, las entregas de cemento cayeron un 5,1% respecto a julio y las ventas de insumos para obras (Índice Construya) bajaron un 3,1%. En lo que va del año, ambos indicadores están entre un 26% y un 31% por debajo de lo que se producía en 2022.
En el sector metalúrgico la situación no es muy distinta: la industria metalmecánica retrocedió un 3,9% mensual en agosto y la fabricación de acero cayó un 6,7%. A este escenario se suma el bajón en la venta de bienes duraderos (como electrodomésticos, maquinaria y herramientas) y la industria textil, del cuero y del calzado, afectadas tanto por el menor bolsillo de los consumidores como por la mayor presencia de productos importados.
Las excepciones: autos, campo y energía
No todo marchó a la baja en agosto. Las fábricas de autos tuvieron un respiro al registrar un salto del 6,3% respecto a julio tras dos meses de caída, aunque en el acumulado del año la producción automotriz todavía arrastra una baja del 17% comparada con 2025 y del 19% frente a 2022.
Por el lado del agro, la molienda de oleaginosas mostró un avance mensual del 8,6%. Asimismo, actividades como el procesamiento de petróleo impulsado por Vaca Muerta, la fabricación de motos y el sector farmacéutico y de artículos de higiene se mantienen como los pocos motores que aportan números positivos dentro de la industria.
En el balance global de lo que va de 2026, la recuperación industrial sigue postergada. Exceptuando los productos de consumo masivo de primera necesidad (como alimentos básicos o medicamentos), los principales sectores productivos operan a marchas forzadas y muy lejos de los niveles que se registraban hace tres años, reflejando un panorama de inversión frenada y consumo prudente.