Continúa el misterio tras el hallazgo de Diego Fernández, un adolescente de 16 años que desapareció en 1984 y sus restos fueron encontrados 40 años después en la casa donde vivió Gustavo Cerati. Ahora, el fiscal apuntó a un excompañero de colegio, cuya familia es dueña de la propiedad.
Los restos de Diego aparecieron en una casa que alquiló el cantante Gustavo Cerati, cuyos dueños son la familia de apellido Graf. Según datos revelados por el fiscal de la causa, Martín López Perrando apuntó contra Cristian Graf, después de que un testigo informara a la fiscalía que ambos eran compañeros en la ENET N° 36.
Según informó Clarín, el hombre que alertó a las autoridades contó que Diego, apodado como "El Gaita" Fernández y, "El Jirafa", Cristian Graf eran amigos. "El lugar donde sus restos fueron hallados era la casa de un compañero de colegio", informó Diego Gabriele para la pantalla de C5N.
Esta información será clave para poder determinar qué ocurrió con el joven, que fue visto por última vez el 26 de julio de 1984 en la esquina de Naón y Monroe, en Belgrano, a pocas cuadras de su casa.
Más temprano, había almorzado con su madre, y le había pedido plata para ir en colectivo "a lo de un amigo", que ahora la investigación tendrá que determinar si se trataba de Graf o no. Además, durante el día de hoy, el testigo declarará en la causa por Zoom y esto, podría ser el paso previo para que el fiscal llame a Graf a indagatoria por el cargo de "homicidio".
Huesos en la casa de Gustavo Cerati: qué reveló la autopsia
Los restos se encontraron a fines de mayo de este año, cuando un grupo de obreros demolió una medianera en la vivienda de Avenida Congreso 3742 que el músico alquiló entre 2001 y 2003. Era propiedad de Marina Olmi, hermana del actor Boy Olmi, y anteriormente había funcionado como geriátrico.
Además de unos 150 fragmentos de hueso, los investigadores hallaron un reloj marca Casio modelo C90 con calculadora, un corbatín y un llavero, y estimaron que el cuerpo sería de un adolescente de entre 14 y 19 años. Según informó Clarín, estos indicios hicieron que un sobrino de Diego sospechara que podía tratarse de su tío.
El EAAF comparó el ADN de los restos con una muestra que proporcionó la madre del adolescente y el resultado fue positivo. La autopsia reveló que el cuerpo tenía una lesión a la altura de la cuarta costilla del lado derecho, compatible con una puñalada. También había lesiones posteriores en la rodilla y en los codos, compatibles con un "intento de descuartizamiento incompleto" que habría sido hecho "con un serrucho o algo parecido".
Los restos aparecieron en una fosa de 1,20 metros de largo y 40 centímetros de ancho, es decir, demasiada playa para una persona de 1,77 de altura, lo que apunta a un apresuramiento por enterrar el cuerpo. Además, se encontraba a solo 60 centímetros de profundidad.