El juicio por la muerte de Diego Maradona entró en una etapa clave y continúa este martes con las declaraciones de otros dos peritos que fueron parte de la Junta Médica que le realizaron la autopsia al exfutbolista.
Se trata de los peritos Carlos Damin y Hernán Trimarchi, quienes realizaron la autopsia al exjugador fallecido en 2020 en su casa en Tigre.
El juicio por la muerte de Diego Maradona entró en una etapa clave y continúa este martes con las declaraciones de otros dos peritos que fueron parte de la Junta Médica que le realizaron la autopsia al exfutbolista.
Se trata de los médicos Carlos Damin, profesor de Toxicología Clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y jefe del servicio de Toxicología del Hospital Fernández y Hernán Trimarchi, profesor de Medicina de la Universidad Católica Argentina y jefe del servicio de Nefrología del Hospital Británico de Buenos Aires.
Los profesionales fueron parte de los peritos oficiales, entre médicos legistas, un cardiólogo, dos psiquiatras, un toxicólogo, un nefrólogo y un hepatólogo, que examinaron al exentrenador en 2021 tras el pedido de la Justicia. Todos estos profesionales comenzaron a prestar declaración ante el tribunal oral la semana pasada.
Ellos tuvieron acceso a todas las historias clínicas del paciente y el informe fue “un trabajo conjunto” en el que más de veinte profesionales de distintas especializaciones llegaron a un consenso.
El primero en declarar fue el forense Carlos Mauricio Cassinelli, coordinador de la junta médica y exdirector de Medicina Legal de la Policía Científica, quien explicó que durante sus últimos días de vida el astro presentó “signos de una insuficiencia cardíaca” que no fueron controlados de forma debida por los médicos a cargo.
Ante el Tribunal de San Isidro, el profesional aseguró que “no hubo un médico que estuviera a cargo de la evolución del paciente”, pese a que el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, ambos acusados, “figuraban a cargo de la internación domiciliaria” a la que Maradona fue sometido del 11 al 25 de noviembre de 2020, justo antes de su muerte.
El otro que prestó testimonio fue el cardiólogo Gustavo Di Niro, quien sostuvo que los médicos a cargo de la salud de Maradona o no actuaron a pesar de las numerosas alarmas compatibles con una falla cardíaca. Para el cardiólogo, el cuerpo del extécnico presentó “signos de alarma” durante sus últimas dos semanas de vida, en las que fue sometido a un tratamiento domiciliario, como acumulación de líquido, problemas para respirar y un estado de conciencia alterado.
En el juicio por la muerte de Diego Maradona se logra determinar las responsabilidades de los profesionales que lo atendieron durante su internación en la casa ubicada en la localidad bonaerense de Benavidez, partido de Tigre.
El caso se encuentra caratulado como homicidio simple con dolo eventual, un delito cuya pena en expectativa va de ocho a 25 años de prisión, según el Código Penal.
Durante la primera etapa del proceso judicial se llevan adelante con el debate en el que las querellas, los fiscales y las defensas exponen sus puntos de vista sobre el fallecimiento del jugador y el rol de los siete acusados.
El neurocirujano Leopoldo Luque; la psiquiatra Agustina Cosachov; el psicólogo Carlos Díaz; la jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Forlini; el enfermero Ricardo Omar Almirón; el coordinador de enfermería, Mariano Perroni; y el médico Pedro Di Spagna, los principales imputados, ya declararon ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón en los Tribunales de San Isidro.