El detective del fútbol porteño: encontró dos canchas que la historia tenía olvidadas desde hace 135 años

Tras cinco años de paciente investigación entre diarios de fines de siglo XIX, el periodista Marcelo Benini resolvió dos de los grandes misterios que todavía guardaban los comienzos del deporte organizado en nuestro país: Highfield y el terreno de Alumni en Coghlan.

En los últimos meses, dos notables hallazgos sacudieron al mundo de los historiadores porteños, tanto en su ámbito urbanístico como deportivo: el periodista Marcelo Benini dio a conocer la ubicación de dos canchas clave de los primeros años del fútbol argentino organizado que se creían perdidas. Se trata de Highfield, uno de los escenarios del torneo inaugural de 1891, y del estadio en el que el mítico Alumni jugó de local en Coghlan.

Benini, a cargo durante 21 años del periódico El Barrio, dedicado a la Comuna 12, contó en diálogo con C5N.com los pormenores de la búsqueda, que implicó horas de hemeroteca, con templanza y paciencia, más la habilidad de conectar datos que parecían no tener relación entre sí.

La curiosidad por llenar los vacíos de la historia y el tiempo disponible que trajo consigo la pandemia de Covid-19 fueron los detonantes para que se embarcara en una rigurosa investigación de largo aliento. Su objetivo inicial fue descifrar los misterios geográficos y temporales de los primeros campos de juego del fútbol argentino, específicamente los predios de Highfield y del legendario club Alumni.

Arqueología mediática: la búsqueda en la hemeroteca

Encontrar a Highfield, el terreno donde se disputó el primer torneo de fútbol oficialmente reconocido en el país, le tomó a Benini cinco años de arduo trabajo. Se enfrentó rápidamente a las limitaciones de las herramientas digitales contemporáneas. "Google no tiene todas las respuestas, está claro. Llegás a un a un límite", subrayó. Ante la falta de fuentes digitalizadas completas, la metodología requirió acudir a las bibliotecas y revisar, día por día, la prensa angloargentina de finales del siglo XIX, especialmente los diarios The Standard y Buenos Aires Herald.

Esta inmersión en la atmósfera de la época no solo le permitió ubicar con precisión el predio de Highfield (en la intersección de las actuales avenidas Cabildo y Olleros), sino que también dio la experiencia necesaria para abordar su siguiente objetivo: la cancha de Alumni, el club multicampeón de la década de 1910, originalmente vinculado al English High School, hoy en Belgrano.

Marcelo Benini, un investigador paciente y apasionado.

Marcelo Benini, un investigador paciente y apasionado.

Para este segundo caso, Benini descubrió que el club se asentó en octubre de 1898 en unos terrenos de unas cinco o seis hectáreas en el barrio de Coghlan, cerca de la estación, que habían pertenecido previamente al efímero Belgrano Polo Club.

Y en esas horas de investigación fue que descubrió que la desaparición de estos espacios deportivos estuvo íntimamente ligada al desarrollo inmobiliario de la época: suburbios que crecían exponencialmente y llevaban al loteo de las antiguas quintas.

Alumni, el primer gran equipo del fútbol argentino del siglo XX.

Alumni, el primer gran equipo del fútbol argentino del siglo XX.

Sin embargo, la prensa de la comunidad británica solía omitir los detalles espinosos. "¿Por qué había dejado de jugar ahí Alumni? Bueno, la prensa no lo explica. Los británicos tienen una particularidad y es que son discretos. No revelan demasiado las intimidades y a lo mejor, esto es una interpretación mía, para el English High School y Alexander Watson Hutton, habría sido una vergüenza, una deshonra que se conociera que fue desalojado", remarca el periodista.

Para consolidar estos hallazgos, pasó meses internado en la biblioteca de la Universidad de San Andrés y, posteriormente, en la Biblioteca Nacional. Esta dedicación absoluta a veces genera extrañeza en su entorno familiar, "pero yo les explico para que no se depriman ni se preocupen que soy feliz ahí adentro, la paso muy bien porque es como la búsqueda de un tesoro".

La realidad argentina de fines de siglo XIX a través de los diarios

Más allá de los datos deportivos, la lectura diaria de la prensa decimonónica le permitió a Benini analizar la dura realidad social de hace 130 años, marcada por altas tasas de criminalidad, suicidios y trabajo infantil en una Argentina que se jactaba de ser "el granero del mundo".

Esta perspectiva histórica lo llevó a reflexionar sobre el desarrollo de la sociedad actual. "Hemos progresado, aunque parezca mentira", reflexiona, mientras cuenta que tiene varias líneas de investigación aún abiertas que se irán revelando en los próximos meses.

Highfield y Alumni, dos enigmas resueltos

Benini echó luz sobre dos de las mayores incógnitas geográficas del fútbol argentino de finales del siglo XIX. Se trata del hallazgo de Highfield, la última pieza faltante del primer torneo de 1891, y la ubicación exacta de la cancha de Alumni en el barrio de Coghlan.

El enigma de Highfield: el potrero invisible de 1891

Durante 135 años, la ubicación de Highfield fue el secreto mejor guardado de la comunidad británica en Belgrano. Fue la única de las seis canchas del primer campeonato de la historia que permanecía inhallable. La investigación, que demandó más de cinco años, reveló que la confusión radicaba en el nombre: Highfield no era el campo de juego, sino una imponente quinta diplomática (residencia del ministro británico) situada en la actual Av. Cabildo al 1300, entre Zabala y Céspedes. Esta mansión servía como referencia para que los espectadores supieran dónde bajarse del tranvía para llegar al predio deportivo.

La cancha real, denominada Prado General Belgrano, se encontraba a unas siete cuadras de la residencia, en un sector que hoy late con un tránsito infernal. El predio el perímetro comprendido por las actuales Cabildo, Olleros, Maure y Luis María Campos, y el field se ubicaba probablemente hacia la esquina de Cabildo y Olleros.

En este "teatro de los sueños" pionero se disputaron cuatro partidos oficiales y se practicó también rugby, cricket y béisbol. Su final fue abrupto y literal: el boom inmobiliario de finales del siglo XIX hizo que los herederos de la familia Billinghurst fueran parcelando el terreno en sucesivos remates, borrando todo rastro del estadio al concluir el torneo.

La cuna de Alumni: gloria y mudanza en Coghlan

El segundo gran hallazgo identifica el lugar donde el legendario Alumni —que en ese entonces competía como English High School AC— tuvo su cancha entre 1898 y 1900. Aunque las crónicas mencionaban vagamente que estaba "cerca de la estación", no había registros precisos de su ubicación. El club eligió el antiguo predio del Belgrano Polo Club, un terreno de seis hectáreas que había caído en desuso desde mediados de la década, donde levantó raudo sus instalaciones.

La investigación sitúa el campo de juego en la vereda de enfrente del Hospital Pirovano, en el cuadrante hoy delimitado por Monroe, Roque Pérez, Roosevelt y Superí. El estadio era de una modernidad asombrosa para la época, con un pabellón lujoso que incluía baños, vestuarios y comedor.

Fue en este césped de Coghlan donde Alumni forjó parte de su mística: en 1900 ganó allí el primero de sus diez títulos de liga en Primera División, además del campeonato de tercera, y había sido subcampeón en ambas categorías el año anterior. Sin embargo, su permanencia allí fue efímera; a fines de ese mismo año las tierras fueron vendidas a un particular y luego donadas a la Municipalidad para la apertura de nuevas calles, lo que obligó al club más ganador de la era amateur a jugar únicamente en terrenos neutrales durante la década siguiente, hasta su disolución en 1911.