ver más

Baltasar Gracián, filósofo: "Deja siempre algo que desear; de lo contrario serás un..."

El jesuita aragonés se dedicó a la lectura de teología y filosofía, que derivó en su obra más famosa, El Criticón. Sus reflexiones le valieron el destierro.

Por
  • + Seguir en
  • En tiempos donde la felicidad parece medirse en likes, la potente voz de Baltasar Gracián suena incómodamente actual. El filósofo medieval del Reino de Aragón lo advirtió hace más de cuatro siglos: "Deja siempre algo que desear; de lo contrario serás un miserable desde tu felicidad".

    La sentencia, seca y sin anestesia, podría haber sido escrita ayer. Sin embargo, pertenece al siglo XVII y lleva la firma de Baltasar Gracián, uno de los pensadores más importantes del Siglo de Oro español.

    Hoy vivimos tiempos donde la plenitud se vende como un estado permanente y 100% alcanzable, aunque sepamos que muchas veces, la perfección de nuestros anhelos no se puede alcanzar completa. Gracián, entonces, llega para propone lo contrario: la clave para sentir una felicidad plena está, lejos del sentido común, en no cancelar el deseo.

    Retrato completo de Baltasar Gracián

    el filósofo Baltasar Gracián fue enviado al Colegio de Jesús en Gaus luego de la sentencia.

    Para el filósofo aragonés, quien siente que posee todo, pude fácilmente caer en el aburrimiento, o en una felicidad vacía que puede convertir una existencia plena en una miserable. El deseo, lejos de ser un defecto, es el motor que mantiene viva la plasticidad y la profundidad de la experiencia humana. Su estilo, analizado como aforístico, convirtió muchas de sus frases en verdaderos refranes que atravesaron continentes y resuenan también en estas latitudes: "Lo bueno si breve, dos veces bueno", "Más vale ser engañado en el precio que en la mercadería" o "La queja siempre trae descrédito".

    Quién fue Baltasar Gracián

    Baltasar Gracián y Morales nació el 8 de enero de 1601 en Belmonte de Gracián, en la provincia de Zaragoza, y murió el 6 de diciembre de 1658 en Tarazona. Fue sacerdote jesuita, escritor y filósofo, figura clave de la prosa didáctica y moral del barroco español.

    Su obra más ambiciosa, El Criticón, es una alegoría monumental sobre la condición humana. Allí desplegó un estilo denso y polisémico, construido a partir de sentencias breves y cargadas de sentido, que exigen un lector atento.

    Retrato de Baltasar Gracián por Valentín Carderera, circa 1500.

    el filósofo y jesuita baltasar gracián

    Pero su vida no fue cómoda dentro de la Compañía de Jesús. Publicó textos sin la autorización correspondiente, desafiando la censura interna. Esa desobediencia le costó caro: fue sancionado, desterrado a un colegio en Graus y sometido a un régimen de ayuno a pan y agua por publicar las tres partes de El Criticón en 1651, 1653, 1657.

    Gracián también reflexionó con hondura sobre la amistad. "Encontrar un verdadero amigo es buena suerte, mantenerlo es una bendición", escribió como parte de sus postulados. Y agregó: "La amistad multiplica el bien de la vida y divide el mal". En una época de vínculos frágiles, mediados por las redes sociales, su advertencia resuena con fuerza: los verdaderos amigos son pocos, pero sostienen lo importante, por lo que sostener esos vínculos es esencial para una vida positiva.

    últimas noticias

    Kicillof levanta el perfil desde España: reuniones con empresarios y líderes internacionales

    Hace 6 minutos

    Una abogada se quitó la vida tras denunciar a su ex por difundir videos íntimos

    Hace 25 minutos

    Quentin Tarantino y una polémica crítica a Woody Allen: "Yo quiero vivir, estar con muchas mujeres"

    Hace 35 minutos

    Messi en faceta empresario: ¿de cuántos clubes es dueño el astro argentino?

    Hace 43 minutos

    Cómo hacer una tarta de queso con chocolate en una freidora de aire

    Hace 1 hora