Mencio, filósofo chino: "Examina tu amor si amás a las personas y se muestran hostiles con vos"

Los consejos del discípulo más importante del confucianismo para las relaciones y situaciones vinculares.

  • Mencio, el pensador chino que continuó desarrollando las enseñanzas de Confucio, sostiene que las personas nacen con una inclinación natural para el bien.

  • La compasión, la vergüenza y el sentido de justicia son dones que poseen todas las personas pero que deben cultivarse mediante la reflexión.

  • A través del cambio individual y del trabajo en la virtud se pueden transformar los sistemas de gobierno, según el pensador.

  • En este sentido, una sociedad armoniosa se construye cuando los individuos actúan con empatía y sentido de justicia.

En el siglo IV a.C., en una China atravesada por guerras y disputas entre estados, un pensador recorría cortes y caminos con una convicción firme: la naturaleza humana es esencialmente buena. Ese hombre, hoy considerado filósofo era Mencio, también conocido como Maestro Meng, uno de los grandes herederos del pensamiento de Confucio.

Discípulo de la cuarta generación del confucianismo, Mencio vivió durante el convulso período de los Reinos Combatientes, una etapa signada por conflictos políticos y militares. Lejos de recluirse en la teoría, viajó por distintos estados, aconsejando a gobernantes y debatió sobre ética, política y naturaleza humana. Esos diálogos quedaron recopilados en una obra que lleva su nombre y que lo consolidó como uno de los pilares del pensamiento clásico chino.

Su tesis más influyente sostiene que todo ser humano posee disposiciones morales innatas: compasión, sentido de justicia, respeto y discernimiento. Para Mencio, el mal no surge de la esencia de las personas, sino de condiciones sociales adversas, como la pobreza, la corrupción o la falta de educación moral. En otras palabras, cuando el entorno se deteriora, la virtud se debilita.

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Mencio confucianismo

Mencio confucianismo

Consejos del Maestro Meng

Entre sus enseñanzas más citadas hay una frase que atraviesa siglos y culturas: "Si amas a las personas y se muestran hostiles contigo, examina tu amor. Si gobiernas a personas y se muestran ingobernables, examina tu sabiduría. Si eres cortés y no te corresponden, examina tu cortesía. Si lo que haces es en vano, mira siempre en tu interior y hallarás la respuesta".

La propuesta es clara y, para muchos, incómoda: antes de señalar al otro, hay que mirarse a uno mismo. La introspección no es un ejercicio narcisista, sino una herramienta ética para relacionarse adecuadamente con los demás. Para Mencio, la raíz de las acciones morales reside en la rectitud del corazón y la mente. Si algo falla en nuestras relaciones, el primer paso es revisar nuestras propias motivaciones, prejuicios o limitaciones.

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mencio confucio china

mencio confucio china

Esta idea, pensada para aconsejar a reyes y funcionarios, mantiene hoy una vigencia sorprendente. En tiempos de polarización e interacciones inmediatas, el llamado a la autoevaluación resulta casi contracultural. Sin embargo, el filósofo chino sostenía que la transformación social comienza en la virtud individual: una persona moralmente cultivada puede influir de manera positiva en su entorno político y comunitario.