La Unión Eléctrica de Cuba reportó este sábado la desconexión completa del sistema nacional, el segundo apagón de la semana y el tercero del mes. El colapso se originó a partir de una falla técnica en la central de Nuevitas, ubicada en la provincia de Camagüey, lo cual arrastró a toda la infraestructura de la isla.
El restablecimiento del suministro es inusualmente lento por la paralización de los motores de generación distribuida. El gobierno de Miguel Díaz-Canel confirmó que estos equipos carecen por completo de reservas de diésel y fueloil desde el mes de enero.
A la falta de recursos energéticos se suma el deterioro de la infraestructura, construida mayormente en las décadas de los '60 y '70. Antes de esta falla masiva, diez de las 16 unidades termoeléctricas del país ya se encontraban fuera de servicio por roturas o trabajos de mantenimiento preventivo.
La crisis de suministro responde directamente a las nuevas medidas punitivas impuestas por Washington. En enero de 2026, la administración de Donald Trump firmó una orden ejecutiva con aranceles extraordinarios para cualquier nación que provea de petróleo a Cuba, una decisión que frenó por completo las importaciones.
Este bloqueo logístico se intensificó con la interrupción de los envíos desde Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro, además del reciente veto estadounidense al paso de cargueros rusos. Como consecuencia inmediata, el mercado negro registra precios exorbitantes de hasta u$s9 por litro de combustible.
Las fallas constantes impactan la vida cotidiana y la economía local, contraída más de un 15% desde 2020. Mientras el presidente Díaz-Canel confirmó conversaciones bilaterales para buscar soluciones, Trump calificó a Cuba como una "nación muy debilitada" y sugirió una posible intervención en el territorio.