El declive de Giorgia Meloni: ¿se apaga la estrella más resistente de la ultraderecha global?

Tras la caída de Viktor Orbán y los reveses que enfrentan Donald Trump y Javier Milei, la primera ministra italiana alcanza hoy apenas el 35% de aprobación. A menos de un año del fin de su mandato, sus éxitos en orden macroeconómico y batalla cultural contrastan con el crecimiento de la pobreza.

Más de 1.300 días pasaron ya desde la asunción de Giorgia Meloni al frente del gobierno de Italia, el 22 de octubre de 2022. Todo un récord para la inestable escena política italiana, que ha sido poco menos que un carrusel de fugaces primeros ministros durante las últimas décadas.

Como tantos de sus colegas en la Internacional de la ultraderecha, Meloni llegó al poder en un contexto de agotamiento de las fuerzas políticas tradicionales. Pero, a diferencia de casi todos, logró sostener en el tiempo su popularidad y una alta aprobación a sus decisiones, en parte gracias a cierta flexibilidad y “sensatez” de la que carecen personajes como Trump, Milei o el húngaro Orbán, recientemente eyectado en las recientes elecciones presidenciales del país centro-europeo.

El final de una sólida popularidad

Hasta finales de 2025, la primera ministra italiana gozaba una resistente popularidad en las encuestas, tras casi tres años de asumir el cargo. Sus políticas de austeridad impulsaron a las agencias de calificación a elevar la nota de la deuda pública, lo que redundó en un gran ahorro en los pagos de intereses, que hizo bajar fuertemente el déficit fiscal italiano (pasó de 8% en 2022 a 3% actualmente), una bomba que venía condicionando a todos los gobiernos anteriores.

meloni milei
Javier Milei y Georgia Meloni, durante una visita del presidente argentino a Italia.

Javier Milei y Georgia Meloni, durante una visita del presidente argentino a Italia.

El orden macro, sin embargo -como también se replica en el modelo argentino de Milei-, no es garantía necesaria de bienestar, ni de mejoramiento en el nivel de vida. Según informaba hace unas semanas la agencia France Presse, actualmente hay en Italia casi seis millones de personas viviendo bajo el umbral de la pobreza, una cifra que va en aumento desde 2023.

Este índice se profundizó a partir del aumento de los costos de energía por el conflicto en Medio Oriente, que impactó tanto en los precios como en la actividad económica. Esto se suma a otro problema que la economía italiana viene enfrentando hace tiempo: la escasez de mano de obra. Los pilares económicos del país -construcción, industria, agricultura y turismo- experimentan una cada vez más dramática la falta de trabajadores, un cuello de botella crucial para el desarrollo de una de las históricas potencias económicas de Europa.

En un giro absolutamente impensado para una líder de ultraderecha, Meloni hizo gala un gran pragmatismo al anunciar la emisión de 500.000 visados para trabajadores no europeos, que estarán abiertos hasta 2028. Este tipo de decisiones, que se desmarcan de la agenda ultra que la llevó al poder, son las bases de la fortaleza de su imagen, como la defensa que hizo del papa León XIV tras los ataques de Donald Trump por la posición del Pontífice ante la guerra contra Irán.

Cae la aprobación a Giorgia Meloni: economía y posicionamiento geopolítico

Tras más de dos años en el Palacio Chigi, la buena estrella de la primera mujer en liderar un gobierno desde la unificación italiana de 1861 comienza a dar señalas de agotamiento.

Según un sondeo publicado en marzo por la consultora internacional YouGov, su índice de aceptación se encuentra en torno al 35%, mientras que un 55% de la los italianos manifiesta hoy una opinión desfavorable sobre su labor.

Este desgaste se ha hecho especialmente evidente tras el referéndum constitucional de febrero de este año. En esa consulta, Meloni buscaba una reforma del sistema judicial que fue calificada como un intento de vulnerar la independencia de los jueces para fortalecer el control del Ejecutivo.

La iniciativa obtuvo 53,7% de votos en contra, lo que supuso el primer fracaso electoral de la líder de Hermanos de Italia desde su triunfo en las presidenciales de 2022. El rechazo fue particularmente fuerte entre los jóvenes y en el sur del país, sumando incluso el descontento de un sector importante de votantes de derecha.

Meloni referendum
Giorgia Meloni, durante un acto de campaña por el referendum realizado en febrero de 2026.

Giorgia Meloni, durante un acto de campaña por el referendum realizado en febrero de 2026.

A la derrota en las urnas se han sumado intensas movilizaciones motivadas por los conflictos en Gaza e Irán, donde Meloni aparece asociada a Estados Unidos e Israel, a partir de su protagonismo en el eje global de la ultraderecha. Estas protestas no solamente permitieron recuperar la iniciativa a muchos sectores de la oposición, sino que también dejaron en evidencia una fractura en la conexión entre la primera ministra y parte de la base social que impulsó su ascenso.

De cara a las presidenciales del año que viene -a las que Meloni no ha aclarado aun si se presentará- este aparente agotamiento de su figura comienza a impactar en las posibilidades de la alianza entre la derecha y la derecha. De acuerdo al más reciente sondeo de la consultora Ipsos, publicado por el diario Corriere della Sera, los partidos de centro e izquierda (Partido Democrático, Movimiento 5 estrellas y Alianza Verde e Izquierda) suman ya más del 40% de la intención de voto, en un virtual empate con el bloque derechista que llevó a Meloni al poder, en el hoy ya lejano octubre de 2022.

TEMAS RELACIONADOS