León XIV había pedido "proteger a la población civil de los atroces efectos de la guerra" este domingo y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó su designación como Sumo Pontífice y su liderazgo espiritual. "Debería enfocarse en ser un gran Papa, no un político", apuntó tajante tras describirlo como "débil".
"No quiero un Papa que critique al presidente de Estados Unidos porque estoy haciendo aquello por lo que me votaron", sentenció el mandatario estadounidense y recordó que la elección de Robert Francis Prevost como fue una "sorpresa impactante".
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Trump deslizó en su red social Truth: "No estaba en ninguna lista para ser Papa, la Iglesia lo puso allí solo porque era estadounidense y pensaron que esa sería la mejor manera de lidiar con el presidente Donald J. Trump". "Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano", insistió el jefe de Estado.
El empresario republicano consideró que el sacerdote estadounidense "está dañando a la Iglesia Católica". "La debilidad de León contra el crimen y contra las armas nucleares no me convence, ni tampoco el hecho de que se reúna con simpatizantes de Obama", afirmó Trump.
El intercambio entre ambos tuvo lugar después de que fracasaran las negociaciones entre Irán y Estados Unidos en Pakistán. La guerra fue un tema central tras el rezo del Regina Caeli de este domingo en el Vaticano.
Qué había dicho el Papa León XIV sobre la guerra
"El principio de humanidad conlleva la obligación moral de proteger a la población civil de los atroces efectos de la guerra", subrayó el Papa después del rezo.
Ante unos 18.000 fieles en la Plaza de San Pedro, el pontífice centró buena parte de su intervención en Sudán, al cumplirse el tercer aniversario del inicio de las hostilidades en ese país africano. Con tono visiblemente conmovido, lamentó "cuánto sufre el pueblo sudanés, víctima inocente de este drama inhumano", y reclamó a las facciones enfrentadas que "callen las armas" e inicien "sin precondiciones, un diálogo sincero destinado a detener cuanto antes esta guerra fratricida".
León XIV también se refirió al prolongado conflicto en Ucrania, al que definió como un "drama" que no puede desaparecer de la agenda internacional. Pidió que los gobiernos y los organismos multilaterales mantengan su apoyo al pueblo ucraniano, tanto en la asistencia humanitaria como en las iniciativas diplomáticas que busquen un alto el fuego duradero y una solución justa.
En su mensaje, el obispo de Roma rogó para que "la luz de Cristo traiga consuelo a los corazones afligidos" en Ucrania y mencionó en particular la situación del Líbano, país atravesado por una crisis política y económica profunda, a la que se suman episodios recientes de violencia y temor en la población. Instó a las partes en conflicto a "cesar el fuego y buscar con urgencia una solución pacífica", al remarcar que la estabilidad libanesa es clave para todo Medio Oriente.