Conflicto en Medio Oriente: cómo afecta a la transición energética en América Latina

En un contexto de guerras y volatilidad de precios, la región debate entre profundizar el extractivismo fósil o acelerar una transición hacia energías limpias. ¿Cómo se encuentra Argentina posicionada hoy?

A pesar de la distancia, América Latina observa con atención la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán en Medio Oriente. Los ataques en el Estrecho de Ormuz incrementan la preocupación por el abastecimiento de petróleo y gas natural a nivel mundial. Sumado al incremento de costos lo que repercute en la economía interna como en transporte, energía, alimentos, entre otros.

La energía dejó de ser un recurso para transformarse en una cuestión central de seguridad nacional y global. Los conflictos en Medio Oriente y la invasión de Rusia a Ucrania han disparado la volatilidad en los mercados, evidenciando la vulnerabilidad de una región como América Latina, que depende en gran medida de combustibles importados.

Por ejemplo, México depende del gas importado de Estados Unidos para generar más del 60% de su electricidad; mientras que Brasil dependiente de la importación de diésel (25-30% del consumo), lo que afecta directamente su logística y costos internos.

Estrecho Ormuz
El Estrecho de Ormuz es una pieza clave para el comercio de petróleo y gas natural.

El Estrecho de Ormuz es una pieza clave para el comercio de petróleo y gas natural.

Periodistas x el Planeta junto a Climainfo realizaron una conferencia para debatir sobre el significado de la guerra en Medio Oriente para América Latina junto a los especialistas: Aleida Azamar Alonso, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, Helder Queiroz, coordinador del Grupo de Economía de la Energía de la Universidad Federal de Río de Janeiro en Brasil y Leonardo Stanley, economista e investigador asociado del Centro de Estudios sobre Estado y Sociedad (CEDES) de Buenos Aires, en Argentina.

"Lo que estamos presenciando no es una crisis aislada, sino una reconfiguración del orden mundial en la que la energía deja de ser una cuestión económica para convertirse en un asunto de seguridad estratégica. En este escenario, regiones como América Latina vuelven a ocupar un lugar central en la escena mundial, pero más como territorios en disputa que como actores con poder de decisión", aseguró Aleida Azamar Alonso.

Para el economista Leonardo Stanley, el mundo enfrenta una crisis energética persistente desde mediados de los años 70, la cual se refuerza por la inestabilidad de los proveedores tradicionales y el comportamiento de potencias como Estados Unidos.

Sin embargo, la respuesta en Occidente y América Latina parece estar marcada por una visión a corto plazo centrada en la rentabilidad inmediata a diferencia de Asia, liderada por China, que proyecta una visión de futuro lejano. Todos los especialistas coincidieron que América Latina sigue apostando al petróleo y al gas como garantes de la seguridad energética, postergando la transición hacia otras alternativas.

¿Cómo se encuentra Argentina frente a este panorama?

Para Stanley, el país concentra su dirección en Vaca Muerta, bajo la premisa de que el gas licuado mantendrá valores altos de crisis de forma permanente. Este enfoque direcciona el capital hacia los hidrocarburos, restando inversión a parques eólicos o solares que, hoy en día, ya son más baratos y proveen servicios de forma más segura.

La región se mantiene como proveedora de materias primas sin lograr un encadenamiento productivo que genere valor agregado. "El viraje lo que plantea en términos energéticos es un volver al pasado, apostar por petróleo y gas", añadió el economista, el avance de gobiernos de derecha en América Latina, acompañados por una mirada negacionista al cambio climático, genera que esto se profundice y no apuestan en avanzar hacia la transición energética.

Vaca Muerta
Vaca Muerta es uno de los puntos estratégicos para obtener petróleo crudo.

Vaca Muerta es uno de los puntos estratégicos para obtener petróleo crudo.

En esta línea Helder Queiroz planteó una encrucijada "en una crisis como esta, la prioridad inmediata es garantizar el suministro energético, no la transición. Pero esa es precisamente la disyuntiva a la que nos enfrentamos: las decisiones motivadas por la seguridad a corto plazo corren el riesgo de consolidar la dependencia a largo plazo de los combustibles fósiles, cuando la transición requiere una inversión sostenida y a largo plazo".

Desde el 2000, China avanzó como un socio clave, financiando proyectos de infraestructura y energía independientemente del signo político de los gobiernos locales. No obstante, la presión de Estados Unidos para frenar el liderazgo tecnológico chino es cada vez más abierta, tratando a América Latina nuevamente como su "patio trasero".

A pesar de tener recursos estratégicos como el litio, países como Argentina siguen apuntando a la exportación de materia prima en lugar de aprovechar la capacidad tecnológica de socios para mejorar las cadenas de valor.

"América Latina está apostando muy fuerte por el petróleo y el gas en un momento en el que el mundo ya está cambiando. Esto significa destinar recursos a activos que pueden perder valor rápidamente y así perder la oportunidad de posicionarse en las nuevas cadenas de valor de la transición energética", sentenció el economista.

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