Los refugios para los animales abandonados se han convertido en el hogar que necesitan las mascotas y un puente fundamental para que ellos puedan encontrar una familia que realmente les dé todo el amor que merecen y necesitan.
Aprani es una ONG que nació en 2006 y desde entonces recibe a cientos de animales que fueron abandonados para soñar también con encontrar una familia que quiera adoptarlos para brindarles mucho amor.
Los refugios para los animales abandonados se han convertido en el hogar que necesitan las mascotas y un puente fundamental para que ellos puedan encontrar una familia que realmente les dé todo el amor que merecen y necesitan.
Con esa misión nació en 2006 la Asociación Protectora de Animales (APRANI), una ONG impulsada por Alicia Barreto, quien se convirtió en veterinaria para cuidar a los más desprotegidos.
Hoy en día, logró obtener un predio de 3 hectáreas en Francisco Álvarez, una localidad del partido de Moreno, de la provincia de Buenos Aires, donde no solo alberga perros. “Es un refugio multiespecie Tenemos perros, caballos, gatos y cabras. Y en otra filial tenemos gallinas, conejos, tortugas y más gatos”, explicó Alicia en diálogo con Arriba Argentina por C5N y detalló que en total tienen más de 100 animales rescatados entre las distintas especies.
En dicho lugar, Barreto también les presta servicios médicos, clínica y alopática, que completa con las terapias y suma fisioterapia, ultrasonido, homeopatía, antroposofía e inmunoterapia.
Si bien los amigos de cuatro patas están en proceso de adopción, la dueña del refugio explicó que no es con todas las especies que albergan. “Las cabritas que tenemos las rescatamos en un muy mal estado y las tenemos acá con nosotros, pero no están en adopción. Nos las han pedido, pero nos da miedo y creemos que no reúnen las condiciones que necesitan ellos. Acá tenemos un espacio muy grande y le damos todos los cuidados que necesitan”, detalló.
En diálogo exclusivo con C5N, Alicia reconoció que la convivencia entre algunas especies no es la mejor, por ejemplo, entre perros y caballo, pero por suerte tienen un gran espacio para tenerlos separados y que cada uno pueda disfrutar de su propia libertad.
“Los tenemos todos separados, parquizados, y los caballos circulan libremente por lugares donde no hay perros y tienen sus propios lugares para dormir. Tienen unos establos hermosos que hasta tienen calefacción”, detalló.