El truco para marinar el pollo de forma rápida y que quede con mucho sabor

Con una técnica simple se podrá obtener unos muslos mucho más ricos y más rápidos de cocinar. Todos los detalles.

El pollo es una de las proteínas más utilizadas en el hogar para cocinar todo tipo de platos, ya que se puede hacer en diferentes formas de cocción como hervidos, a la plancha, fritos o al horno. Lo importante es saber condimentarlo con los sabores correctos y también tener ciertos trucos para que no quede seco o en el peor de los casos crudo.

Hacerle una marinada puede ser muy útil en la cocina, pero requiere cierta planificación y tiempo para que hagan efecto. Por otra parte, no sirve de nada para dar sabor a carnes como piezas enteras de pollo. Por eso, cuando se cocinan muslos, contramuslos o cuartos traseros, se recomienda evitar este paso y optar por otra técnica mucho más efectiva y rápida.

Adobar un pollo necesita muchas horas para penetrar apenas dos o tres milímetros en la carne, y el pollo puede estropearse antes de obtener ningún resultado satisfactorio. Las marinadas con yogur sirven para modificar la textura, dejando la carne más jugosa y sabrosa, y es especialmente útil con las pechugas, mucho más magras.

POLLO

Cómo marinar el pollo para que quede sabroso y se haga rápido

Las partes más pequeñas del pollo solo necesitan de un cuchillo bien afilado para mejorar sustancialmente. Lo que se aconseja es practicar unos cortes profundos en la carne cruda antes de cocinarla. Es un paso muy simple que permite que cualquier aderezo, salsa, marinada o adobo penetre de manera mucho más efectiva en la carne, impregnando su interior de su sabor, y además tiene otra ventaja, la cocción.

Por otro lado, estos cortes aceleran el tiempo de cocción del pollo ya que el interior se calienta mucho más rápido, al penetrar directamente la fuente de calor y no tener que esperar a que pase a través de la superficie externa.

El procedimiento es fácil; solo se tiene que realizar unos cortes paralelos, firmes y rectos, en las piezas de pollo, no demasiado largos, procurando llegar hasta el hueso. Es importante emplear un buen cuchillo afilado para no desgarrar las fibras.

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Con los cortes hechos, se puede salpimentar o aplicar especias, hierbas, marinadas, y condimentos dejando que penetren en el interior de esas tajadas. Y sin tener que esperar, se conseguirá más sabor directamente al cocinar, teniendo en cuenta que tardarán menos de lo habitual al exponerse más carne al calor.

Esta técnica solo es recomendable con las partes del pollo como las piernas, muslos o contramuslos, siempre con piel y con hueso. Las pechugas son demasiado magras y tienden a secarse; los cortes solo agravaría el problema. En su lugar, se puede hacer pechugas jugosas con una salmuera o cortarlas en piezas pequeñas y marinarlas con yogur o algún ácido.

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