El ejercicio se puede practicar en casa o en la oficina y es muy fácil de hacer.
El músculo sóleo quema glucosa y grasas directamente de la sangre.
Este ejercicio puede reducir el azúcar en sangre hasta la mitad luego de una comida.
Se puede realizar sentado, elevando los talones y manteniendo la punta del pie fija.
El movimiento debe ser rítmico y constante durante varios minutos.
El sedentarismo es uno de los mayores desafíos para la salud metabólica actual, pero un descubrimiento científico puede ser la clave para quienes pasan muchas horas en una silla. Un estudio liderado por el doctor Marc Hamilton de la Universidad de Houston reveló que el músculo sóleo, ubicado en la pantorrilla, posee una capacidad única para quemar glucosa y grasas sin fatigarse.
A diferencia de otros músculos que dependen de las reservas de glucógeno, el sóleo utiliza directamente el combustible que circula en el torrente sanguíneo, lo que lo convierte en un aliado inesperado para regular el azúcar. El movimiento denominado flexión de sóleo ha demostrado reducir los niveles de azúcar en sangre hasta en un 50% después de las comidas.
Al activar este músculo correctamente, se estimula el metabolismo oxidativo durante horas, mejorando significativamente la respuesta a la insulina y la salud cardiovascular general sin necesidad de levantarse del asiento. Muchos ponen en cuestionamiento su efectividad ya que no requiere esfuerzo físico intenso ni equipamiento deportivo, sin embargo, los resultado han sido comprobados.
home office (2)
Es un ejercicio recomendado para las personas que pasan muchas horas sentado frente a la computadora.
Es un ejercicio sencillo que resulta ideal para realizar en la oficina, en el transporte público o mientras mirás una serie en casa; es muy fácil incorporarlo a la rutina diaria. También se puede realizar de pie, aumentando aún más el trabajo del músculo y favoreciendo la circulación de la sangre.
Cómo hacer las flexiones de sóleo
Para obtener los máximos beneficios metabólicos solo hay que seguir unas simples instrucciones. La postura inicial consta de sentarse en una silla con la espalda recta y los pies bien apoyados en el suelo, manteniendo los músculos de las piernas relajados. La parte delantera del pie (los dedos y la almohadilla) tiene que estar firmemente fija en el suelo. Una vez así, elevá los talones hasta el punto máximo de su rango de movimiento.
persona haciendo ejercicio
Cuando el talón llegue a la parte superior, soltalo de forma pasiva para que vuelva a bajar suavemente a la posición inicial. El secreto en este movimiento es la constancia así que podés realizarlo de forma rítmica durante varios minutos seguidos o hasta que te canses.
Se recomienda por lo menos realizar dos o tres series de 10 a 15 repeticiones. También se pueden incorporar unas pesas de tobillo quienes deseen aumentar el esfuerzo del músculo.