Cual es la historia desconocida de Caminito y como se volvió un lugar turístico único en Buenos Aires

El paseo, que está entre los 10 más fotografiados del mundo según Google Maps, aún guarda "secretos".

  • Caminito es una celebridad. La callecita de La Boca está entre los 10 lugares más fotografiados del mundo, según estadísticas de Google Maps.
  • Así que es lógico que se sepa parte de su historia. Parte. Porque ese paseo con casitas altas de madera y chapa, esculturas y ecos de tango, inaugurado el 18 de octubre de 1959, tiene todavía, a días de cumplir 60 años, "secretos" guardados.
  • Quinquela -el chico abandonado y adoptado por el carbonero Chinchella y su mujer que se convirtió en famoso pintor de barcos de colores saturados, cielos de fuego y oscuros hombrecitos encorvados.
  • Hay vecinos que se acuerdan de cómo nació Caminito y el Museo de Bellas Artes Quinquela Martín difundió su historia con visitas guiadas. La que dice que Caminito se llama así por el tango que musicalizó Juan de Dios Filiberto y se estrenó en 1926.

Caminito es una celebridad. La callecita de La Boca está entre los 10 lugares más fotografiados del mundo, según estadísticas de Google Maps -detrás del Museo Guggenheim de Nueva York, de Piazza Spagna en Roma y de otras 6 maravillas-. Así que es lógico que se sepa parte de su historia. Parte. Porque ese paseo con casitas altas de madera y chapa, esculturas y ecos de tango, inaugurado el 18 de octubre de 1959, tiene todavía, a días de cumplir 60 años, "secretos" guardados.

Es lógico que se sepa, por ejemplo, la historia de Caminito que el pintor Benito Quinquela Martín (1890-1977), su creador junto a vecinos, resumió así: "Un buen día se me ocurrió convertir a ese potrero en una calle alegre".

De hecho, Quinquela -el chico abandonado y adoptado por el carbonero Chinchella y su mujer que se convirtió en famoso pintor de barcos de colores saturados, cielos de fuego y oscuros hombrecitos encorvados por el peso que cargan en la espalda- dijo más: "Toda La Boca es un invento mío". Y, afirma Víctor Fernández, director del Museo de Bellas Artes de La Boca Artistas Argentinos Benito Quinquela Martín y vecino del barrio desde hace más casi 40 años, no estaba tan equivocado.

Así fue la construcción de Caminito como un destino turístico destacado de Buenos Aires

Fernández lo explica siempre. Quinquela no sólo legó a La Boca una importante colección de pintura. En 1936 empezó a diseñar un "polo de desarrollo cultural, educativo y sanitario" en la ribera del Riachuelo. Arrancó con la fundación de la Escuela Museo Don Pedro de Mendoza. Siguió, en 1938, con el Museo. Y donaría terrenos para edificar un jardín de infantes (1944), un lactario (1947), una Escuela de Artes Gráficas (1950), el Instituto Odontológico Infantil (1957) y el Teatro de la Ribera (1971). No fue todo. Fernández sintetiza: "Había tangos que hablaban de los barcos que iban a recalar a un espacio turbio y brumoso pero, a partir de él, hay una postal a puro color del barrio”.

Claro que hay vecinos que se acuerdan de cómo nació Caminito y el Museo de Bellas Artes Quinquela Martín difundió su historia con visitas guiadas. La que dice que Caminito se llama así por el tango que musicalizó Juan de Dios Filiberto y se estrenó en 1926. Que Quinquela impulsó la instalación de esculturas y otras obras de creadores reconocidos. Que el espacio albergó al teatro de Cecilio Madanes: entre 1957 y 1973, puestas de Shakespeare y de otras figuras con los conventillos como escenografía y los vecinos actuando. Y que así se convirtió en usina de cultura popular, en museo a cielo abierto y en emblema del barrio y de la Ciudad de Buenos Aires.

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Y también se sabe menos aún, poquísimo -salvo entre la gente del barrio y estudiosos-, sobre el vehículo que frenó una noche frente a la actual esquina de Magallanes y Pedro de Mendoza para volcar una pila de quesos en mal estado. Lo olieron todos. Y llevó a los hermanos Arturo y Aníbal Cárrega, sus vecinos, dueños de una tradicional ferretería naval -el edificio sigue ahí-, a poner postes que impidieran el paso de camionetas y autos y que convirtieron a "La Curva" en peatonal.

Todo esto lo cuenta el libro "Una sombra ya nunca serás", que Fernández y el Museo de Bellas Artes Quinquela Martín publicaron para celebrar los 60 años de Caminito, y a cuyo anticipo accedió C5N en 2019.

Para los festejos del cumpleaños -que, a principios de año, incluyeron una obra flotante, hecha con botellas de plástico, del italiano Michelangelo Pistoletto-, desde el Museo trabajan ahora en la extensión y renovación de la intervención sobre el paseo costero con los tonos originales de los muros de Caminito. "Le quisimos dar el sentido de Caminito derramándose por todo el barrio, que es un poco el concepto de Quinquela cuando pensó aquello de la 'sonrisa de colores' junto al Riachuelo. Ya había hecho Caminito y soñaba con que la experiencia, las calles asfaltadas y vivaces, se replicara", señala Fernández a este diario.

"Ya aludimos al 'alma colorida' que distinguía a una comunidad tan festiva como melancólica y sombría, que nunca dejó de percibirse como el revés de las instancias de poder simbolizadas por el centro de la ciudad", indica el libro por publicar. Al mix entre criollos e inmigrantes llegados entre fines del siglo XIX y primeras décadas del XX, desarraigados y esperanzados a la vez. "En tiempos de un vertiginoso crecimiento urbano, mientras la arquitectura de Buenos Aires en clave gris se asimilaba a las principales capitales europeas, La Boca tomaba distancia", agrega. "Todo parecería reducirse, en última instancia, a una atávica tensión entre identidades culturales moldeadas por pertenencias sociales. 'Lo popular', caótico, estridente, simple y colorido versus 'lo culto', ordenado, limpio, refinado, neutro", dice. Y a la convicción de Quinquela por defender sus colores, "a los que andaré prendido -anticipó- hasta después de muerto".

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