El medio nacional hizo referencia a un chico que había despertado aplausos durante el entretiempo de un partido entre Argentinos Juniors e Independiente. El pequeño futbolista dominaba la pelota con una destreza que sorprendía al público, pero había un detalle que hoy resulta llamativo: su apellido apareció escrito como “Caradona”.
En ese momento, Diego todavía estaba lejos de convertirse en una figura internacional. Era un chico que comenzaba a destacarse en el fútbol infantil y cuyo talento ya despertaba curiosidad entre quienes lo veían jugar. “Con Porte y Clase de Crack”, fue el título de la pequeña portilla que apareció y en el cuerpo se leía: “Es zurdo, pero ya sabe usar la derecha. Diego Caradona, diez años, se ganó calurosos aplausos en el entretiempo de Argentinos Juniors vs. Independiente, haciendo gala de una rara habilidad para e ‘jueguito’ con el empeine, y hasta con chanfle”.
El entrenador que quedó sorprendido con un chico de ocho años
Antes de los grandes estadios y las consagraciones, hubo una prueba de fútbol infantil que resultó fundamental para el futuro de Diego Maradona o en ese momento, más conocido entre sus amigos como Pelusa. En 1969, Diego llegó a Argentinos Juniors acompañado por su amigo Gregorio “Goyo” Carrizo.
Francisco Cornejo era el entrenador de las divisiones infantiles del club y al principio no quiso darle la oportunidad porque ya tenía el equipo completo. “‘Don Francis, tengo un amigo que juega muy bien, juega mejor que yo, ¿lo puedo traer?’, me dijo y le pregunté cuántos años tenía. ‘Igual que yo’, respondió Goyo. La verdad es que no necesitaba más jugadores, pero nunca dejé de darle la oportunidad a nadie. Además, yo estaba muy contento con Goyo, que era una de las figuras de aquel equipo. Si quería que viera jugar a su amigo, a mí no me costaba nada darle el gusto. Lo que no creía era que jugara mejor que él”, supo reconocer Francis en un libro que lleva su firma.
Sin embargo, la gran habilidad y destreza dejó con la boca abierta al entrenador y completamente deslumbrado: “Hizo maravillas con la pelota. Cosas que yo nunca le había visto hacer a nadie. ‘Es un enano’, pensé. No podía tener ocho años, era seguro. Fue una pavada haber pensado eso. La edad no tenía nada que ver con lo que ese pibe había hecho. Si era más grande o más chico no tenía ninguna importancia, porque esa jugada no tenía edad. Un jugador normal, incluso uno muy habilidoso, puede pasarse la vida sin poder hacerla, aunque la ensaye una, dos, mil o un millón de veces”.
Maradona comenzó así a formar parte de Los Cebollitas, el equipo infantil de Argentinos Juniors que se convertiría en una referencia ineludible de sus primeros años. Cornejo ocupó un lugar importante en esa historia. Antes de que el mundo conociera a Maradona, Francis fue uno de los entrenadores que tuvo la oportunidad de observarlo de cerca.
El día que Diego Maradona mostró su talento en la televisión
En 1971, la habilidad de Diego comenzó a trascender el ámbito futbolístico. Con apenas diez años, apareció en Sábados Circulares, el popular programa de televisión conducido por Pipo Mancera.
La aparición de un chico con una pelota que hacía jueguitos mientras conversaba con el conductor y demostraba una destreza poco habitual para su edad acaparó la mirada de todos los televidentes y permitió que miles de personas conocieran a un joven que ya despertaba admiración en el ambiente del fútbol infantil.
Pipo presentó en la televisión en blanco y negro a un nene que mostró toda su habilidad y su carisma que lo acompañó hasta el final. “En 1971, cuando yo tenía 10 años, me invitaron al programa de Canal 13, Sábados Circulares, de Pipo Mancera. Era el show más famoso de aquellos tiempos en Argentina. Me habían visto hacer jueguitos en el entretiempo de un partido entre Argentinos Juniors e Independiente, en cancha de Vélez. Y nos invitaron a Francis Cornejo, mi entrenador de Los Cebollitas, y a mí (...) En un principio, la idea fue hacer una entrevista de 5 minutos”, relató el propio Maradona durante una entrevista recordando ese momento.
Sin embargo, recordó que los invitados principales eran Los Cinco Latinos, pero como se retrasaron, tuvieron que estirar su entrevista. “Me tuvieron 45 minutos haciendo jueguitos delante de las cámaras”, indicó.
Pero el recuerdo más significativo de aquella participación no estaba solamente en lo que hacía con la pelota, sino también en lo que soñaba para su futuro. Años después durante una entrevista con Susana Giménez, el propio Mancera recordó ese momento como uno de los muchos hitos de su programa.
El pantalón de corderoy que Diego Maradona recordó toda su vida
El 20 de octubre de 1976, Diego Maradona debutó en Primera División con Argentinos Juniors. Tenía apenas 15 años, 11 meses y 20 días cuando ingresó en el partido frente a Talleres de Córdoba. El encuentro terminó con una derrota por 1 a 0 para el Bicho de La Paternal, pero aquella tarde quedó marcada como el comienzo de su carrera profesional.
Décadas después, el ídolo de Nápoles recordó un detalle de aquella jornada que permite reconstruir la escena desde un lugar mucho más cotidiano. En una entrevista con Olé, contó que había salido de Villa Fiorito con el único pantalón que tenía, uno de corderoy, con el detalle que ese día era verano, de mucho calor.
La anécdota del pantalón quedó asociada a uno de los momentos más importantes de sus comienzos. No por su trascendencia deportiva, sino porque permite imaginar al chico que todavía no sabía todo lo que le esperaba.
“Nosotros éramos tan pobres que el partido se jugaba a las 3 o 4 de la tarde. Un sol de la puta madre. Pero el único pantalón que tenía era el de corderoy. Los guachos usaban los de corderoy en invierno y los otros en verano. Yo le mandé derecho, qué me importaba a mí el calor si yo tenía el corazón que me latía de una manera increíble”, describió la anécdota.
El Mundial que no jugó y la revancha que llegó un año después
En 1978, Diego Maradona sufrió una de las primeras grandes frustraciones de su carrera: con apenas 17 años y siendo una de las apariciones más destacadas del fútbol argentino, el por entonces entrenador de la Selección argentina, César Luis Menotti, lo dejó afuera de la lista definitiva para el Mundial que se disputaría en el país.
Su ausencia fue especialmente dolorosa porque estaba atravesando una etapa de crecimiento futbolístico y comenzaba a imaginarse entre los protagonistas del seleccionado mayor. Sin embargo, esa secuencia no lo frustró, sino que, en palabras del propio exentrenador fue “un combustible” para demostrar su magia junto a su fiel amiga, la pelota.
En su biografía Yo Soy el Diego de la Gente, el futbolista reconoció: “Ahí, cuando quedé afuera de la lista de los 22, porque era muy joven según explicaron, empecé a darme cuenta de que la bronca era un combustible para mí”.
Al año siguiente, el astro argentino integró la Selección juvenil que conquistó el Mundial de Japón. Fue una de las grandes figuras del equipo y terminó el torneo como máximo goleador, con seis tantos.
La secuencia entre ambos acontecimientos quedó como uno de los episodios más significativos de sus primeros años: el futbolista que no había sido convocado para el Mundial de mayores encontró, apenas un año después, la oportunidad de consagrarse internacionalmente.