El método de Lionel Messi para vencer al tiempo y continuar siendo el mejor jugador del mundo

A los 39 años, el rosarino jugará su último encuentro en la Selección argentina. Uno de los integrantes del cuerpo técnico que lo acompañó en Brasil 2014, Claudio Gugnali, repasó cómo era trabajar con él, su evolución futbolística, la manera en que se construye un equipo a su alrededor y el vínculo que mantiene con la camiseta argentina.

En el fútbol moderno, donde la exigencia física y el desgaste del calendario suelen marcar un antes y un después en los deportistas con más de 30 años, el caso de Lionel Messi trasciende como un fenómeno de estudio. Más allá del talento innato y su magia a las que acostumbra al público, mantenerse en la élite absoluta al borde de los casi 40 años responde a una combinación precisa de factores corporales, tácticos y emocionales.

Hay otros que parecen saberlo antes de que alguien pueda decírselo. El capitán de la Selección argentina pertenece a este segundo grupo. Claudio Gugnali, integrante del cuerpo técnico de Alejandro Sabella durante su etapa en la Albiceleste, explicó qué lo hizo diferente durante tantos años y destacó conceptos que van más allá de una estadística o de un récord: “Una persona distinta, con una magia, con un aura, con algo que lo hacía y lo hizo tanto tiempo número uno”.

Pero la pregunta que genera la existencia de Messi es, justamente, cómo se trabaja con un futbolista que parece tener incorporadas de manera natural muchas de las respuestas que otros necesitan aprender. “Él lo tiene todo en la cabeza. Son esos jugadores que tienen una individualidad enorme, una preponderancia enorme y son los que menos consejo necesitan. Ellos hacen todo por naturaleza, por naturalidad”, explicó en diálogo con C5N y reveló cómo era su manera de preparar los entrenamientos: “Yo siempre le decía ‘Hola, Leo, ¿cómo estás? ¿necesitás algo?’. ‘Todo bien, Claudio’, y listo. Y ya iba a la cancha”.

Así, no se trataba de indicarle permanentemente dónde ubicarse o qué movimiento realizar. La tarea del cuerpo técnico pasaba también por entender qué necesitaba un jugador de sus características y evitar sobrecargarlo con indicaciones innecesarias. “Normalmente, vos tratás de armarlo alrededor de él”, sostuvo e hizo un paralelismo con el básquet para explicar la idea: “Es como cuando juega Jordan y armás el equipo para que él tenga todas las posibilidades de juego. En esto, lo mismo”.

Messi y su talento innato

El primer pilar de la longevidad de Lionel Messi reside en su propia anatomía. Médicos y preparadores físicos suelen destacar que la estructura física de Messi posee una respuesta orgánica extraordinaria frente al desgaste acumulado de más de dos décadas de competencia al máximo nivel.

“Sale un Messi cada 500 millones de habitantes. O sea, es una suerte a verlo de que haya nacido en Argentina. Es una suerte que haya jugado con ese compromiso siempre para la Selección. Soy un afortunado”, indicó Gugnali, pero al mismo tiempo destacó la función del resto del equipo ya que no es solamente acompañarlo, sino también liberarlo de determinadas responsabilidades para que pueda concentrarse en aquello que lo convirtió en un futbolista único: “Los jugadores que le ahorren a él cosas que lo desgastan”.

Messi, especialmente con el paso de los años, fue modificando su manera de participar de los partidos. Su ubicación, su lectura y su capacidad para encontrar espacios le permitieron administrar mejor sus esfuerzos. Para Gugnali, esa es parte de la explicación de por qué el campeón del mundo pudo mantenerse durante tanto tiempo en la cima: tiene recursos que no dependen únicamente de sorprender al rival.

Su vigencia no puede analizarse solamente desde la velocidad, la potencia o la cantidad de kilómetros recorridos. Su evolución también fue futbolística. Con el paso de los años aprendió a administrar mejor los esfuerzos, a elegir cuándo acelerar y cuándo esperar y a encontrar posiciones desde las cuales pueda influir en el partido sin necesitar participar de todas las acciones. “Eso es por madurez futbolística. Él fue aprendiendo también cosas. Son lógicas que se aprenden con el tiempo”, explicó el ayudante que disputó el Mundial 2014.

La transformación no significa que haya dejado de ser el futbolista que fue, sino que encontró nuevas maneras de utilizar sus virtudes. A los 39 años, la longevidad de Messi abre inevitablemente una pregunta sobre su preparación física. A lo largo de sus años de carrera en el mundo del fútbol la Pulga tuvo unas 30 lesiones -entre musculares y óseas- que le hicieron perder aproximadamente 107 partidos, cerca del 12% de los encuentros disputados en sus equipos.

De igual modo, Claudio destacó que más allá de su talento innato también hay algo más allá: “El motor de todo esto es su corazón. Su compromiso, su pertenencia, su amor por la camiseta. Hay algo más importante que el poder económico. Y es la pertenencia. ¿Y qué es la pertenencia? Es el amor por la camiseta”.