La empresa que lanzó ChatGPT, OpenAI, descubrió el 30 de septiembre un dispositivo de grabación en una de sus salas de reuniones en San Francisco donde se debaten decisiones confidenciales y, con sus modelos de inteligencia artificial y las cámaras de seguridad, investigó el origen del micrófono.
El ingeniero Abdulrahman Alfozan, de 35 años, que trabajaba en la compañía desde julio de 2025 fue arrestado por el FBI el último viernes como único sospechoso. El programador compareció este martes ante un tribunal federal estadounidense, según informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos, y OpenAI confirmó que lo despidió.
La nueva modalidad en el sistema de OpenAI comenzó a ser implementada para un grupo selecto de usuarios.
ChatGPT
El dispositivo estaba conectado a un puerto USB detrás de un televisor y envuelto en papel higiénico para ocultarlo. De acuerdo con el equipo de investigación, contenía información cifrada.
Las grabaciones de las cámaras de seguridad mostraron que Alfozan había estado cerca de la sala de reuniones en diferentes oportunidades, pese a que no tenía autorización para ingresar ni participar en los encuentros que se realizaban allí.
Qué dijo OpenAI sobre el dispositivo espía encontrado en sus oficinas
La compañía liderada por Sam Altman explicó en X que recurrió a sus modelos de inteligencia artificial para examinar el aparato, comprender su funcionamiento y rastrear su origen. Según la empresa, ese trabajo permitió establecer que un empleado lo había instalado pocos días antes del descubrimiento.
OpenAI describió el equipo como un dispositivo sofisticado que contaba con sistemas avanzados de cifrado, capacidades para monitorear audio y un mecanismo para transferir datos diseñado para eludir controles de seguridad.
En su comunicado, la empresa aseguró que, hasta el momento, no encontró indicios de que el empleado hubiera accedido de manera indebida o extraído los algoritmos de sus modelos de inteligencia artificial, código fuente o datos de clientes. Sin embargo, no pudieron establecer si el aparato llegó a registrar conversaciones ni si alguna grabación fue transmitida fuera de las oficinas.