En muchos hogares argentinos, hay un electrodoméstico que suele estar siempre presente en el living. Su uso cotidiano lo convierte en uno de los dispositivos más empleados al finalizar el día, ya sea para informarse, entretenerse o simplemente relajarse antes de dormir. Por lo general, al dejar de utilizarlo se lo deja enchufado toda la noche. Sin embargo, esta práctica habitual puede tener un impacto no solo en la factura de electricidad, sino también en la seguridad del hogar.
Aunque no esté funcionando activamente, este aparato sigue consumiendo energía en modo de espera. Y, dependiendo del modelo, ese consumo silencioso puede ser más significativo de lo que parece. Además, al estar conectado constantemente a la red eléctrica, también queda expuesto a picos de tensión o fallas eléctricas, más comunes de lo que se piensa en horas nocturnas.
El dispositivo en cuestión es el Smart TV, que aun estando "apagado", continúa conectado a internet y a cuentas personales como Netflix, YouTube o Google, y en muchos casos incluye micrófonos o cámaras incorporadas.
Por qué conviene desconectar el smart TV de noche
Cuando está en stand-by, el televisor inteligente puede consumir entre 4 y 12 watts por hora, según su antigüedad y características técnicas. Este consumo se acumula día tras día, generando un gasto innecesario de energía.
Además, permanecer conectado todo el tiempo lo vuelve vulnerable a ataques informáticos y a posibles filtraciones de datos, sobre todo si cuenta con cámara o micrófono integrados. A esto se suma el riesgo de sufrir daños por sobretensiones eléctricas nocturnas, capaces de afectar su funcionamiento o provocar un cortocircuito.
Televisor pared niño mirando
Pexels
Los expertos en eficiencia energética aconsejan:
-
Desenchufarlo completamente antes de dormir.
Utilizar zapatillas con interruptor para facilitar esta acción.
Activar el modo ahorro si el modelo lo permite.
Y revisar los permisos de acceso a cámara o micrófono, desactivándolos si no se utilizan.
Desconectar el Smart TV durante la noche no solo permite ahorrar energía, sino que también reduce los riesgos eléctricos y protege la privacidad digital del hogar.