Tras la quiebra de Sancor, hay seis plantas en venta y 900 trabajadores en la calle

El derrumbe del gigante lácteo dejó a Sunchales con una herida abierta. Familias enteras sin rumbo, una ciudad que perdió su motor productivo y un símbolo cooperativista que marcó generaciones hoy reducido a la incertidumbre judicial.

Sancor, la cooperativa láctea más grande de la Argentina, atraviesa su hora más oscura: está en quiebra, con seis plantas en venta y 900 trabajadores en la calle. El drama se vive en Sunchales, Santa Fe, donde la empresa nació y llegó a procesar más de 4 millones de litros diarios. Hoy apenas queda un puñado de empleados cuidando las instalaciones mientras la Justicia dirime un proceso judicial lleno de objeciones.

"Es muy duro para nosotros los sunchalenses, uno estaba mentalizado que iba a estar toda la vida ahí", confesó un extrabajador de la empresa a C5N. El intendente Pablo Pinotti lo resumió con crudeza: "Nuestra historia tiene que ver con Sancor, muchas empresas surgieron gracias a Sancor".

La ciudad de Sunchales tiene 23.400 habitantes y su actividad gira alrededor de la planta: entre un 10 y un 15% depende directamente de ella.

Como toda crisis económica, trae como consecuencia un golpe emocional para aquellos trabajadores que se quedan sin trabajo y los que deben permanecer aferrados a su puesto en medio de la incertidumbre. Diego Elsener, exempleado que entró a los 18 años, lo resumió: "De un día para el otro, se te cae el mundo".

La crisis, dice, empezó en 2015, cuando los sueldos dejaron de pagarse en tiempo y forma y la empresa no pudo cumplir con las cargas patronales. "Estaba cayendo en un pozo depresivo porque no me bancaba la situación de incertidumbre y fue ahí que acepté el retiro voluntario. Dentro de lo que pasó, fui un afortunado", reflexionó.

El punto de quiebre fue en 2017, según explicó el intendente sunchalense, per se agudizó con los años: a la fecha hay más de 700 despidos y desaparecieron unos 50 millones de dólares. El impacto en la calidad de vida de los sunchalenses es feroz, ya que los trabajadores mayores de 40 años tienen además dificultades para reinsertarse en el mercado laboral.

A su vez, las familias de los 400 empleados que aún dependen de la planta para cobrar no llegan a fin de mes. "Parte de nuestra historia y nuestra identidad está forjada por Sancor", repiten en Sunchales, donde la herida sigue abierta y la esperanza es que haya una pronta resolución para quienes aún resisten en la planta.

La quiebra de Sancor: el derrumbe de un gigante

La cooperativa estaba en concurso preventivo desde febrero de 2025 y acumulaba más de 300 pedidos de quiebra. Ese cuadro fue el punto de la crisis que la empresa arrastraba desde 2019. Desde ese momento comenzó a procesar menos materia prima, sufrió una fuerte caída de ventas y se profundizó su deterioro financiero.

Tras la crisis financiera irremontable, y perjudicada por las recientes políticas económicas del gobierno de Javier Milei, Sancor pidió su propia quiebra en abril tras acumular una deuda de u$s120 millones. El concurso preventivo iniciado en 2025 no logró revertir la insolvencia y la Justicia santafesina declaró la quiebra, calificándola como "indirecta por frustración anticipada" ante la imposibilidad de pago.

SanCor ofreció pagar el aguinaldo desdoblarlo en dos cuotas abonando el 50% en enero y el porcentaje restante en febrero.

SanCor ofreció pagar el aguinaldo desdoblarlo en dos cuotas abonando el 50% en enero y el porcentaje restante en febrero.

En este contexto, seis oferentes se presentaron para competir por la compra de los activos y plantas de la empresa. La mayoría son firmas lácteas que ya habían mostrado interés cuando surgieron los primeros rumores de quiebra. En la reunión realizada en la Casa Central de Sunchales, se expuso el estado de situación y los lineamientos para la futura venta, con el objetivo de equilibrar el interés de los acreedores y el impacto social.

El fallo judicial destacó que las seis plantas industriales operan muy por debajo de su capacidad instalada. La planta de Sunchales, la más grande, quedó prácticamente ociosa por la pérdida de contratos y la estacionalidad. Así, el derrumbe de Sancor no solo marca el final de un gigante productivo, sino que deja a toda una región atravesada por la incertidumbre laboral y económica.