El psicólogo Carlos Díaz, uno de los principales imputados por la muerte de Diego Maradona, pidió ampliar su declaración indagatoria ante los jueces Alberto Ortolani, Alberto Gaig y Pablo Rolón. El pleito se lleva adelante en los Tribunales de San Isidro.
El profesional que atendía al Diez antes de su muerte, acusado de "homicidio simple con dolo eventual", intentó despejar la hipótesis del fiscal que habla de un "plan criminal para matar a Diego".
Además, Díaz exhibió conversaciones privadas que revelaron la mala relación que tenía con el equipo médico que lideraba el neurocirujano Leopoldo Luque. La estrategia fue demostrar que no formaba parte del supuesto complot contra el ídolo de fútbol, y que tampoco tenía poder de decisión en lo que hacían con el exentrenador argentino.
Díaz expuso chats entre Luque y Maximiliano Pomargo, el secretario del ex futbolista, en donde se nota que se resisítían a incorporarlo al equipo médico: " Es un chanta y un traidor. Los olfateo”, le escribió Luque a Pomargo. En otro mensaje, el neurocirujano fue tajante sobre el rol del psicólogo: “Hay que echarlo a la mierda”. Los mensajes datan del primer día en que el psicólogo conoció a Maradona (el 26 de octubre de 2020.
Díaz remarcó que generalmenete los psicólogos son "resistidos" por los cuerpos méidicos. “Yo no tuve ningún tipo de influencia en cuestiones médicas y no pude haber intervenido de ningún modo”, resaltó el imputado.
El relato del día de la muerte de Diego Maradona
Uno de los puntos más complejos de la indagatoria, este jueves 16 de julio, fue cuando el juez Rolón le preguntó a Díaz si no se dio cuenta de que Maradona estaba muerto cuando entró en la habitación, al mediodía del 25 de noviembre de 2020.
El psicólogo relató que llegó a la casa de Tigre, junto a la psiquiatra Agustina Cosachov, que abrió la puerta dela habitación y vio al exfutbolista dormido en la cama boca arriba. “Pensé que no nos quería atender. No vimos nada raro, estaba dormido boca arriba. No me acerqué tampoco, me quedé en la puerta”, relató.
Agregó que minutos después, el sobrino de Maradona y su secretario ingresaron al cuarto y constataron el deceso. En este sentido, confesó haber quedado "desconcertado" al ver la televisión y enterarse que los peritajes de la autopsia indicaron que llevaba varias horas sin vida.
Díaz defendió firmemente su estrategia terapéutica enfocada en la abstinencia: “El único plan que yo tuve fue lograr un tratamiento abstencionista para Maradona. Lo ven todos. Y lo haría nuevamente porque estoy convencido de este modo de trabajar”.