Por qué Argentina celebra el Día del Bombero Voluntario cada 2 de junio

En tiempos donde el individualismo se impone como cosmovisión dominante, miles de hombres y mujeres dedican su tiempo libre a ponerse al servicio de su comunidad, tal como lo hicieron los pioneros hace 142 años en La Boca.

En tiempos donde el individualismo se impone como cosmovisión dominante, es vital reconocer la labor silenciosa y comprometida de quienes, sin recibir un salario a cambio, eligen ponerse al servicio de su comunidad cada vez que suena la alarma. Este martes 2 de junio se celebra el Día Nacional del Bombero Voluntario, una fecha que encuentra sus raíces en un episodio ocurrido hace 142 años en uno de los barrios hoy más visitados de Buenos Aires: La Boca

A fines del siglo XIX, La Boca era un suburbio alejado del centro de la ciudad, habitado principalmente por inmigrantes italianos, en su mayoría genoveses, que habían llegado al país en busca de un mejor horizonte. Vivían en conventillos construidos con maderas y chapas rescatadas de los astilleros del Riachuelo: materiales precarios pero baratos. Y altamente inflamables. Para colmo, las calles de tierra que separaban el barrio del casco urbano se volvían intransitables con la lluvia, haciendo imposible que el único cuerpo de bomberos de la ciudad llegara a tiempo ante una emergencia.

Los incendios eran frecuentes y devastadores. Cuando las llamas asediaban, no quedaba más remedio que improvisar cadenas humanas de hombres, mujeres y niños que se pasaban baldes de agua extraída del río. Era heroico, pero claramente insuficiente.

Bomberos voluntarios de La Boca circa 1920
Los Bomberos Voluntarios de La Boca, hacia 1920.

Los Bomberos Voluntarios de La Boca, hacia 1920.

Fue un vecino llamado Tomás Liberti quien decidió que algo debía cambiar. En 1884, motivado por un incendio que había arrasado un conventillo, convocó a sus compatriotas a una reunión en el Ateneo Iris para el domingo 2 de junio. El llamado, redactado en italiano, era urgente y conciso: "Una chispa podría desarrollar un voraz incendio que reduciría a cenizas nuestras humildes viviendas de madera. Tenemos necesidad de una Sociedad de Bomberos".

Ese día, por aclamación, quedó fundada la Sociedad Italiana de Bomberos Voluntarios de La Boca, la primera de su tipo en el país. Liberti asumió como presidente y el nuevo cuartel levantó su bandera con un lema en italiano que sintetizaba su ideario: "Volere è potere", querer es poder.

Apenas un año después, en noviembre de 1885, los flamantes bomberos tuvieron su bautismo de fuego al intervenir en un voraz incendio en una fábrica de velas en Barracas, consolidando su prestigio y demostrando que la apuesta había valido la pena. Poco tiempo después, colaborarían eficazmente con el cuerpo de bomberos de la Policía en el gran incendio de los depósitos aduaneros fiscales de Las Catalinas, en marzo de 1886.

volere e potere bomberos voluntarios la boca

"Volere è potere" sigue siendo el lema de los Bomberos Voluntarios de La Boca.

Los bomberos voluntarios hoy

Lo que nació como una iniciativa barrial se transformó con el tiempo en uno de los pilares del sistema de emergencias argentino. Hoy, más de 66 mil bomberos voluntarios integran el Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios, distribuidos en más de 900 cuarteles que prestan servicio en el 80% del territorio nacional.

Su tarea va mucho más allá de combatir incendios: asisten en accidentes de tránsito, inundaciones, catástrofes naturales y todo tipo de emergencias. También trabajan en la prevención y en la educación comunitaria, y colaboran día a día para mantener firme ese tejido social.

Ser bombero voluntario implica capacitarse, sacrificar tiempo personal y estar dispuesto a correr hacia el peligro cuando todos los demás huyen en sentido contrario, y sin cobrar un peso. Después del trabajo, cuando todos descansan, ellos están de guardia, listos para entrar en acción, en una combinación de vocación, valentía y generosidad.