Si siempre peleás con las prendas que tardan horas en escurrirse, este método casero puede cambiar tu rutina. Es fácil, económico, no daña las prendas y no necesitas secador. Te contamos el truco para que la ropa salga casi seca después de lavarla.
Olvidate de la ropa empapada: con este tip casero, tus prendas saldrán del lavarropas casi listas para usar, sin humedad y sin gastar de más.
Si siempre peleás con las prendas que tardan horas en escurrirse, este método casero puede cambiar tu rutina. Es fácil, económico, no daña las prendas y no necesitas secador. Te contamos el truco para que la ropa salga casi seca después de lavarla.
Salir del lavarropas con la ropa chorreando agua puede ser realmente frustrante. A veces, el ciclo de centrifugado no logra hacer su trabajo y, si no contás con un secarropas, dejar que las prendas pierdan toda esa humedad puede demorar horas o incluso días. Lo peor es que la ropa húmeda no solo tarda en secar: también puede empezar a tomar olor o incluso dañar las fibras si queda mucho tiempo mojada.
Por suerte, existe un tip sencillo y económico que podés aplicar en tu próximo lavado para que las prendas salgan mucho más secas y listas para tender. No necesitás ningún electrodoméstico extra ni productos costosos: con un solo paso adicional podés acelerar el proceso de secado y olvidarte de esperar eternamente a que la ropa pierda la condensación.
El secreto está en una simple herramienta: una toalla grande y absorbente. Al envolver la ropa recién salida del lavarropas en la toalla y ejercer un poco de presión, la tela absorberá gran parte del exceso de agua.
Primero, extendé una toalla seca sobre una superficie plana. Colocá la prenda mojada encima y enrollala junto con la toalla, como si fuera un cilindro. Luego, apretá suavemente para que la toalla absorba la humedad.