La historia de la virgen que dio su nombre a Buenos Aires: un naufragio, un milagro y un homenaje

El nombre de la ciudad no proviene de lo límpido de su atmósfera, sino que su origen se remonta a una lejana colina sarda y al fervor religioso de los marineros.

Muchos turistas que llegan a Buenos Aires se extrañan ante la incongruencia en su nombre y la total ausencia de una atmósfera límpida y prístina. Es que su denominación no se debe a la calidad de su ambiente ni al placer de respirar en la ciudad, sino al fervor religioso de los marineros.

En 1536, Pedro de Mendoza estableció el Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire, nombre reciclado en 1580 por Juan de Garay en su fundación definitiva como Ciudad de La Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. Los años le darían a la ciudad el nombre de su puerto, que además quedó fijado en el gentilicio.

Nuestra Señora del Buen Aire: de Cerdeña al Río de la Plata

Nuestra Señora del Buen Aire es una advocación de la Virgen María originada en la isla italiana de Cerdeña, que había sido ocupada por la Corona de Aragón a principios del siglo XIV. Su festividad es el 24 de abril.

Poco después de la conquista, el 25 de marzo de 1370, cuando una tormenta sorprendió cerca de las costas de Cerdeña a un barco de Barcelona que llevaba entre su carga la imagen de la Virgen de la Merced para un convento ubicado en la colina de Bonaria, entonces en las afueras de la ciudad de Cagliari. Decididos a aligerar el peso de la nave y poder capear la tempestad, los marineros tiraron la carga y todas las cajas se hundieron, aunque una se mantuvo a flote y llegó hasta la costa de Cerdeña.

Allí, los frailes mercedarios abrieron la caja y encontraron la escultura de la Virgen, que llevaron a su iglesia, donde fue venerada con la advocación de Virgen del Buen Aire, versión castellanizada de Bonaria.

Nuestra Señora de Bonaria Cagliari Cerdeña Italia
Santuario de Nuestra Señora de Bonaria, en Cagliari, Cerdeña.

Santuario de Nuestra Señora de Bonaria, en Cagliari, Cerdeña.

Debido a su historia relacionada a la supervivencia ante las dificultades del mar, esta advocación fue adoptada por los marineros, y fueron ellos sus principales devotos. Fue por eso que Mendoza y aquellos navegantes que llegaron a las costas del Río de la Plata decidieron invocarla en el nombre de aquel primer asentamiento.

El 22 de septiembre de 2013, el papa Francisco visitó el Santuario de Nuestra Señora de Bonaria, patrona de Cerdeña, y recordó el vínculo de su Buenos Aires con aquella colina sarda a través de esta advocación mariana.

papa Francisco Cagliari Bonaria Cerdeña Italia 22 septiembre 2013
La visita del papa Francisco a Cagliari en septiembre de 2013.

La visita del papa Francisco a Cagliari en septiembre de 2013.

La Virgen del Buen Aire, hoy

En la ciudad de Buenos Aires existe una basílica dedicada a esta advocación mariana, ubicada en Gaona y Espinosa, en el barrio de Caballito. El templo fue construido por la Orden Mercedaria sobre un terreno donado por Celina Bustamante de Beláustegui en 1893, con un estilo neogótico con influencias italianas. En su altar, la imagen protagonista muestra a la Virgen sobre una embarcación, obra de la firma parisina Barelli.

Basílica Nuestra Señora de Buenos Aires Caballito CABA
La imponente Basílica Nuestra Señora de Buenos Aires, en Caballito.

La imponente Basílica Nuestra Señora de Buenos Aires, en Caballito.

Hay otra imagen exhibida en el Museo Casa Rosada, que durante muchos años permaneció en el antiguo fuerte, en el mismo lugar donde hoy se ubica la Casa de Gobierno. Una tercera representación se encuentra en la Catedral Metropolitana, y otra escultura se emplaza en plaza Cerdeña, frente a la Dirección Nacional de Migraciones, en el barrio de Retiro, donada por la Federación Sarda Argentina. En todos los casos cobra importancia la figura del barco, testigo de su fuerte vínculo con los marinos, que la llevó al otro lado del Atlántico, a una remota aldea que hoy es una orgullosa ciudad.