Balotaje en Perú: Roberto Sánchez pide anular miles de mesas en un conteo muy ajustado

Con más del 98% escrutado, la candidata derechista Keiko Fujimori supera a su oponente por más de 1.300 votos. El escrutinio entra en su fase final aunque podría extenderse por el análisis sobre posibles impugnaciones.

El balotaje en Perú entra comienza a entrar en su etapa final y, luego de que el jueves Keiko Fujimori pase al frente en el conteo ante Roberto Sánchez, la candidata derechista amplía la ventaja sobre su oponente de izquierda y los supera por más de 1.300 votos. El escrutinio entra en su fase final aunque podría extenderse varios días por el análisis sobre posibles impugnaciones.

Por su parte, este viernes, Sánchez pidió la anulación de los votos de miles de mesas. "Como hay muchas actas que están siendo observada, se va a definir en muchísimo tiempo. No es que vamos a tener un resultado ahora. El candidato de izquierda está denunciando que hay alrededor de 2.400 actas observadas que hay que revisar una por una para ver si se cumplieron con los requisitos de transparencia", informó el periodista de C5N Gabriel Michi en el programa La Mañana.

Datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) con el 98,258% de los votos escrutados, a la falta de actas pendientes, daban este viernes a Fujimori con el 50.004 % (9.036.046 votos), contra un 49.996 % (9.034.743 votos) de Sánchez.

Pese a la pequeña ventaja, el resultado aún podría volver a modificarse ya que faltan que ingresen al sistema 1.611 actas que fueron impugnadas o tienen algún tipo de error material y deberán deben ser revisadas por los jurados electorales especiales (JEE).

La candidata de derecha señaló el jueves que espera con "serenidad y mucha gratitud" los resultados de la segunda vuelta: "Sea cual sea el ganador, estamos con los ánimos dispuestos a dialogar en el próximo quinquenio".

Cómo llegaron Keiko Fujimori y Roberto Sánchez a la segunda vuelta

Para la dirigente conservadora se trató de su cuarto intento por llegar a la Presidencia. La campaña estuvo centrada en propuestas vinculadas a la seguridad, la estabilidad económica y la atracción de inversiones. Sin embargo, también debió enfrentar cuestionamientos vinculados al legado de su padre, el exmandatario Alberto Fujimori, condenado por delitos de corrupción y violaciones a los derechos humanos.

Sánchez, en tanto, construyó su candidatura con fuerte respaldo en las regiones rurales y en el sur del país. El dirigente recogió parte del electorado que acompañó al expresidente Pedro Castillo y propuso revisar los vínculos entre el Estado y las grandes empresas extranjeras, especialmente en sectores estratégicos como la minería y la energía.

Los sondeos previos mostraban una competencia ajustada. Una encuesta de Ipsos Perú ubicaba a Fujimori con una intención de voto del 38%, frente al 35% de Sánchez. Sin embargo, el elevado porcentaje de indecisos dejó abierto el escenario hasta último momento y reflejó el malestar de una parte importante de la población con la clase política.