La Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos Malbrán” había enviado un equipo científico para capturar tres especies de roedores que podrían haber transmitido el Hantavirus en Ushuaia, desde donde partió el crucero HV Hondius, y no encontraron el Oligoryzomys longicaudatus, el principal reservorio del virus Andes, una de las variantes de hantavirus presentes en la Argentina.
Durante la semana que duró el operativo se capturaron las otras dos especies que el Malbrán tenía en la mira: el Abrothrix hirta y el Abrothrix olivacea, que habían sido asociadas a la circulación del virus en Argentina. La doctora Carla Bellomo, responsable de los operativos en la capital de Tierra del Fuego, explicó: "Hasta el momento no contamos con evidencia que permita confirmar infección en las especies capturadas. Debemos continuar con estudios específicos para determinar si son positivas para hantavirus".
Especies sospechosas de hantavirus
Especies de roedores sospechosas de contagiar hantavirus en el sur de Argentina: el Oligoryzomys longicaudatus (arriba izq), el Abrothrix hirta (arriba der) y el Abrothrix olivacea (abajo).
El Servicio de Biología Molecular del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI) envió las muestras capturadas al Laboratorio Nacional de Referencia para hantavirus de la ANLIS Malbrán donde se determinará si cuentan con anticuerpos del virus en su sangre.
En caso de encontrarse resultados sospechosos o positivos, los investigadores avanzarán con pruebas moleculares de ARN y técnicas RT-PCR para buscar material genético viral. Además, se realizarán secuenciaciones genéticas para identificar posibles variantes y obtener información epidemiológica más precisa sobre el comportamiento del virus en la provincia.
En qué consistieron los operativos del Malbrán en Ushuaia
El equipo cumplió con estrictas medidas de seguridad en todo momento, como el uso de mamelucos descartables, ropa de campo especial, guantes, protección ocular, mascarillas de alta eficiencia, equipos de presión positiva y sistemas de respiración autónoma. Además, las zonas seleccionadas para capturar roedores eran áreas con baja circulación de personas.
Los especímenes fueron capturados con trampas Sherman con un cebo particular para las tres especies. Las trampas se colocaron durante la noche y se revisaron durante el día. Los roedores capturados fueron transportados a un laboratorio de campaña donde les tomaron muestras de sangre y tejidos, siempre cumpliendo con los protocolos de bioseguridad.
Las muestras se colocaron en envases de seguridad biológica y se almacenaron en freezers a -80 °C en instituciones de la zona, para trasladarlos al laboratorio central del Malbrán para su análisis definitivo. Una vez completados los siete días de recolección, se retiraron todas las trampas y se descontaminó el equipamiento de trabajo.
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