En Argentina, el 46% de los hogares donde viven personas de 60 años o más registró ingresos insuficientes durante 2024-2025, según un informe de la UCA que detectó un deterioro significativo respecto del período anterior, especialmente entre los estratos socioeconómicos más vulnerables. El período analizado coincide con la decisión del gobierno de Javier Milei de congelar el bono para los jubilados que cobran el haber mínimo, que se mantiene en $70.000 desde marzo de 2024.
El trabajo fue elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina y comparó distintos indicadores entre 2017 y 2025, con especial atención sobre subsistencia económica, hábitat, salud y bienestar subjetivo, dimensiones que exhibieron diferencias cada vez más marcadas según el nivel socioeconómico de los hogares analizados.
El porcentaje correspondiente al último bienio representa el registro más elevado de toda la serie y supone un incremento de cinco puntos respecto de 2022-2023, cuando la insuficiencia de ingresos alcanzaba al 41% de los hogares con personas mayores, una situación que golpea con mayor fuerza a quienes cuentan con menos recursos.
En el estrato socioeconómico muy bajo, el indicador alcanza al 71,1% de los hogares, es decir, más de siete de cada diez no cuentan con recursos suficientes para cubrir los servicios básicos, mientras que entre los sectores bajos la proporción llega al 55,2%, según las cifras difundidas por la universidad.
Según la UCA, en los últimos 2 años el bienestar de los adultos mayores tuvo un amplio deterioro
El relevamiento también registró un avance de la inseguridad alimentaria, que pasó del 15,7% al 18,4% entre los dos últimos períodos comparados y alcanzó niveles muy superiores entre quienes atraviesan mayores carencias, con una diferencia especialmente pronunciada frente a los sectores de mayores ingresos.
En el nivel socioeconómico muy bajo, la inseguridad alimentaria afecta al 39,1% de las personas mayores, frente al 1,1% observado en el estrato medio alto, una brecha que evidencia la desigual distribución de las posibilidades para garantizar una alimentación adecuada durante esta etapa de la vida.
Las dificultades para sostener los gastos cotidianos también quedaron reflejadas en el pago de servicios públicos: el 21,3% de los hogares con personas mayores dejó de abonar alguno por razones económicas durante 2024-2025, mientras que la proporción ascendió al 39,4% dentro del sector socioeconómico más vulnerable.
Otro dato relevante entre los hogares del estrato muy bajo que presentan insuficiencia de ingresos, es que solamente el 42,4% recibe algún programa de transferencia o asistencia alimentaria, mientras la cobertura general descendió del 30,6% registrado durante la pandemia al 26,8% en 2024-2025.
Casi la mitad de los hogares de adultos mayores tienen insuficiencia de ingresos.
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El acceso a la salud para adultos mayores: dura caída de casi 10 puntos
El acceso a la salud también sufrió un marcado retroceso durante el período analizado: el 35,2% de los hogares con personas mayores postergó o resignó consultas, atención médica o medicamentos por motivos económicos, frente al 25,8% registrado en 2022-2023, un salto de 9,4 puntos porcentuales.
La situación resulta todavía más compleja entre los sectores con menores recursos, donde el 55% de los hogares tuvo dificultades económicas para acceder a atención sanitaria o medicamentos, mientras que durante 2025 cerca del 74% de las personas mayores afiliadas utilizó PAMI para realizar consultas y aproximadamente el 70% para adquirir medicamentos.
El estudio también detectó un deterioro en las condiciones habitacionales y el acceso a servicios esenciales, ya que el 25,2% de las personas mayores presenta déficit de agua, gas o saneamiento, una proporción que alcanza al 49,3% dentro del estrato socioeconómico muy bajo.
El bienestar de los adultos mayores de 60 decreció en el último periodo bienal.
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La salud mental y las consecuencias negativas de la insuficiencia de ingresos
A las dificultades materiales se sumó un fuerte incremento del malestar psicológico, que pasó del 25,1% al 34% entre 2022-2023 y 2024-2025, con un aumento de 8,9 puntos porcentuales, mientras que el sentimiento de soledad también creció y alcanzó al 16% de las personas mayores.
El panorama presentado por la UCA expone así un deterioro simultáneo en distintas dimensiones de la vida cotidiana, con mayores obstáculos para cubrir necesidades básicas, mantener servicios, acceder a tratamientos y preservar el bienestar, mientras las brechas económicas profundizan el impacto sobre quienes se encuentran en posiciones más vulnerables.