A más de dos décadas del secuestro, tortura, abuso sexual y femicidio de Natalia Melmann en Miramar, los padres de la adolescente sumaron un pedido al caso para que se analice el ADN de dos expolicías con el objetivo de identificar al quinto responsable involucrado en el crimen.
En las últimas horas, la querella representada por la familia presentó formalmente un pedido para realizar pruebas sobre el material genético de dos exintegrantes de la Policía bonaerense: Leonardo Oviedo, quien estuvo a cargo del Destacamento Copacabana, cercano al lugar del hecho, y Juan Carlos Torrente, apuntado por su cercanía a los demás implicados.
El objetivo de los familiares es comparar sus perfiles genéticos con los rastros hallados en el cuerpo de la adolescente de 15 años. En este sentido, el proceso tuvo un revés judicial cuando la Sala II de la Cámara de Apelaciones de Mar del Plata hizo lugar a un planteo de la defensa de los sospechosos para que ambos queden exceptuados de realizarse el análisis de sangre.
"No pudieron haber estado al margen de lo que pasó. Nosotros seguimos luchando para tratar de una vez por todas de dar con el quinto homicida de mi hija. Espero que no se nos vaya la vida antes", expresó Gustavo Melmann, padre de la joven.
Cómo está la causa por el femicidio de Natalia Melmann y quiénes son los condenados
Actualmente hay cuatro condenados a prisión perpetua por el femicidio de Natalia Melmann en Miramar, en 2001. Se trata de los exagentes de la Policía bonaerense Oscar Echenique, Ricardo Anselmini, Ricardo Suárez y Ricardo Panadero, quienes cumplen la condena por rapto, abuso sexual y homicidio agravado. A pesar de un informe pericial que descartó la participación de siete sospechosos, hay un quinto perfil genético preservado para hallar al último femicida, por lo que la causa sigue activa.
El femicidio de Natalia Melmann
El femicidio de Natalia Melmann ocurrió la madrugada del 4 de febrero de 2001 en la ciudad balnearia de Miramar. La adolescente, de 15 años, salía de un boliche bailable cuando fue interceptada y secuestrada por agentes de la Policía bonaerense. Fue trasladada a una casa ubicada en el barrio Copacabana, en una zona descampada, donde fue torturada, sometida sexualmente y asesinada por asfixia con el cordón de sus propias zapatillas. Su cuerpo fue hallado cuatro días después, sepultado bajo un montículo de hojas en el vivero aborigen Florentino Ameghino, un gran bosque artificial de más de 500 hectáreas.