A 16 años de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario, Argentina continúa al frente de América Latina en el respaldo al casamiento entre personas del mismo sexo. Según el informe Pride Arg 2026 de Ipsos, el 65% de la población apoya ese derecho, una cifra que supera en doce puntos el promedio registrado entre los 26 países relevados.
El estudio también revela que el 74% de los argentinos considera que las personas de la comunidad LGBTIQ+ deben estar protegidas por ley frente a la discriminación en ámbitos como el empleo, la vivienda y el acceso a bienes y servicios. Además, el país se ubica por encima de la media global en apoyo a leyes antidiscriminatorias.
Los resultados cobraron especial relevancia en los últimos días después de que la periodista de Infobae Micaela Mendelevich interpretara que "la gente se hartó de la agenda gay" al analizar el mismo informe. Sin embargo, una lectura completa de los datos muestra un panorama más complejo, con niveles de aceptación que varían según el derecho o el aspecto de la vida social evaluado.
"El apoyo es mayoritario y además está por encima del promedio de los países relevados. Eso no quiere decir que los derechos tengan que medirse por encuestas, porque los derechos no se plebiscitan", explicó a C5N el sociólogo y doctor en Estudios Sociales de América Latina Hugo Rabbia. Para el investigador, la aprobación de la ley en 2010 produjo un "efecto de socialización" que modificó positivamente el modo en que la sociedad argentina debate y comprende la diversidad sexual, aunque advirtió que todavía persisten desigualdades y distintas formas de discriminación.
El efecto que dejó la ley: cómo el debate de 2010 transformó la percepción social
El respaldo al matrimonio igualitario que hoy refleja el informe de Ipsos no surgió de manera espontánea. Para Rabbia, el proceso comenzó mucho antes de la sanción de la ley y tuvo un punto de inflexión el intenso debate parlamentario de 2010, cuando el tema pasó a ocupar un lugar central en la conversación pública.
Según señaló el sociólogo, las encuestas realizadas antes de la sanción mostraban un apoyo cercano al 51% e incluso un alto nivel de desconocimiento o de personas que no tomaban posición sobre el tema, un escenario que cambió después de la discusión legislativa.
A diferencia de otros países donde el matrimonio igualitario todavía genera fuertes disputas políticas o judiciales, Rabbia sostuvo que en Argentina el derecho terminó por naturalizarse socialmente. "Hoy es una cuestión que en muchos países se da por casi naturalizada. Han quedado lejos esas movilizaciones sociales y debates legislativos", analizó.
Esa evolución también ayuda a explicar por qué Argentina se mantiene por encima del promedio mundial en apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo. Para el especialista, la menor intensidad del debate actual no implica necesariamente un retroceso en la aceptación social, sino que responde a que buena parte de la ciudadanía incorporó ese derecho como parte de la vida democrática.
Los carteles en la movilizaciones previas a la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario.
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Del terreno ganado a los nuevos debates sobre diversidad
El liderazgo argentino no se limita al matrimonio igualitario. El informe de Ipsos también muestra que el 58% de la población apoya que las personas LGBTIQ+ hablen abiertamente sobre su orientación sexual o identidad de género, un porcentaje que se ubica nueve puntos por encima del promedio global y que refleja una mayor aceptación de la diversidad en la vida cotidiana.
El estudio también identifica avances en otros aspectos vinculados con la identidad de género. Argentina encabeza América Latina en el respaldo a que los documentos oficiales incorporen una opción distinta de hombre o mujer, con un 52% de apoyo, mientras que el 53% acompaña que adolescentes trans puedan acceder a tratamientos de afirmación de género con consentimiento de sus padres.
Para Rabbia, este tipo de indicadores confirma que los cambios impulsados durante los últimos años trascendieron el plano legal. "Los datos de Censo Diversidad van en la línea de que las generaciones más jóvenes la tienen un poquito más fácil que las de más edad, aunque eso no quiere decir que las violencias, discriminaciones o exclusiones hayan desaparecido", explicó el investigador.
El Congreso de la Nación fue testigo de la sanción del la Ley de Matrimonio Igualitario y otras históricas conquistas en materia de derechos LGBTIQ+.
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Argentina, un caso particular en la región y un debate que sigue abierto
Aunque el informe de Ipsos ubica a Europa occidental al frente del respaldo al matrimonio igualitario -con Países Bajos (80%), España (74%) y Suecia (73%)-, Argentina es, por amplio margen, la referencia latinoamericana con un 65% de apoyo, por delante de Chile (57%), México (54%), Brasil (44%), Colombia (40%) y Perú (26%).
Para Rabbia, esa diferencia no puede entenderse únicamente desde la legislación. "Agendas de ultraderecha y neoconservadoras impulsan, aunque aún con menor incidencia de la que desearían tener, cuestionamientos a estos derechos, como a otros derechos sexuales y (no) reproductivos", explicó al analizar el escenario internacional y las diferencias entre países.
El investigador también llamó a interpretar este tipo de estudios con cautela desde el punto de vista metodológico. "Desde la academia: ojo con los muestreos no probabilísticos o los paneles online. Difícilmente uno pueda hablar de 'consensos' sociales a partir de esos datos; solo puede ir identificando algunas orientaciones generales o tendencias", advirtió.
Más allá de las diferencias entre encuestas, Rabbia destacó que distintos relevamientos coinciden en una misma dirección. En una investigación realizada en Argentina durante 2025, el 68,6% de las personas manifestó estar total o parcialmente de acuerdo con el matrimonio igualitario, un resultado incluso superior al registrado por Ipsos y que, para el especialista, confirma la consolidación de ese derecho en la sociedad argentina.