El acordeonista Raúl Barboza murió en Francia a los 87 años, según confirmó este jueves la embajada argentina en ese país. Se lo conocía como el "maestro" del acordeón y embajador mundial del chamamé.
Nació en Buenos Aires el 22 de junio de 1938, pero sus padres habían llegado de Curuzú Cuatiá, Corrientes. Se crio en un entorno musical junto a su padre, Adolfo Barboza, pionero del chamamé quien le regaló su primer acordeón a los seis años.
A tan corta edad, ya se presentaba junto al trío de su padre y grabó para el sello Víctor con el Conjunto Correntino Irupé. Por su talento fue considerado un niño prodigio dentro del ambiente chamamesero.
En una entrevista a AFP en 2002 aseguró: “Simplemente, soy un músico que ama lo que hace y que intenta por todos los medios no dejarse llevar por lo que la gente diga, sino por lo que yo creo que estoy haciendo bien”.
Estando en Europa aseguró: "He encontrado estando acá en Francia similitudes extraordinarias con nuestra música chamamecera. Como en algunos ritmos de África, en algunos de India y también árabes”.
Barboza fue adoptado en Francia, adonde vivía desde 1987, y donde lo condecoraron con la orden de Caballero de las Artes y las Letras. Tuvo una larga carrera que comenzó de chico y colaboró con músicos como Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui y Astor Piazolla. Grabó 30 álbumes todos dedicados al género del chamamé, la música tradicional del noreste del Argentina, especialmente Corrientes, y que trascendió hasta Paraguay.
El chamamé: Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
El chamamé es una manifestación cultural del noreste argentino, especialmente de Corrientes, que combina música, danza y canto con raíces guaraníes y jesuitas, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2020.
Se caracteriza por el baile de "abrazo cercano" y una música ejecutada con instrumentos como el acordeón, el bandoneón y la guitarra, y se manifiesta en celebraciones comunitarias y familiares, incluyendo el llanto característico del sapukay.