Es hijo de un famoso conductor argentino, pinta casas y vive de paseos en bicicleta en Bariloche

Una inesperada postal reveló el perfil menos conocido del joven y la particular manera que eligió para ganarse la vida lejos de las cámaras.

Tadeo Weich, hijo del conductor Julián Weich, volvió a quedar bajo la lupa tras el primer fin de semana del mes de octubre por una postal inesperada: apareció pintando un departamento en San Carlos de Bariloche, lejos de los estudios de televisión y del camino profesional de su padre.

La imagen fue difundida por Julián Weich en sus redes sociales junto con la promoción del trabajo de su hijo. El aviso fue tan directo como llamativo: “¿Querés renovar tu casa antes del verano? Pintá con Tadeito”, una frase que expuso otra de las actividades con las que Tadeo se gana la vida en la Patagonia.

Pero la pintura es apenas una pieza de un perfil laboral mucho más amplio. Radicado en Bariloche, Tadeo también desarrolla actividades ligadas al ecoturismo, los deportes y las experiencias al aire libre, entre ellas recorridos en bicicletas eléctricas, además de desempeñarse como instructor de esquí, buceo y escalada.

El oficio de Tadeo, el hijo de Julián Weich.

El oficio de Tadeo, el hijo de Julián Weich.

Su historia resulta llamativa precisamente por el contraste: mientras Julián Weich construyó una extensa trayectoria frente a las cámaras, su hijo eligió temporadas laborales, montaña y naturaleza. Incluso pasó por otros trabajos, desde el sector gastronómico hasta desempeñarse como chofer de una aplicación, adaptándose a las oportunidades disponibles.

Ese perfil difícil de etiquetar ya había sido resumido con una definición picante de su padre. “Él es mitad y mitad, porque puede vivir como hippie, pero le gusta la manzanita, le gusta el lujo”, lanzó Julián, y agregó que Tadeo es capaz de “dormir adentro de un coche en el medio de la montaña”.

El presente de Tadeo, el hijo de Julián Weich

El presente de Tadeo Weich está marcado por una decisión concreta: construir su vida en San Carlos de Bariloche sin depender del apellido ni buscar una carrera televisiva. La montaña, los viajes, los deportes y los trabajos por temporada forman parte de una rutina deliberadamente distinta de la exposición mediática de su padre.

Su propia explicación también desarma el rótulo fácil de “hippie”. “Soy un poco más viajero, me voy arreglando, trabajando, haciendo temporadas, pero no sé si catalogo como hippie. Si me comparás con él, no soy hippie”, sostuvo Tadeo al diferenciar su estilo del de su hermano Jerónimo “Momo” Weich.

Hoy esa versatilidad se refleja en actividades concretas: pinta viviendas, participa de propuestas vinculadas al turismo y ofrece experiencias sobre e-bikes para recorrer los paisajes patagónicos. A eso suma su formación y experiencia en disciplinas como esquí, buceo y escalada, que encajan naturalmente con su elección de vivir en Bariloche.

Tadeo y Julián Weich.

Tadeo y Julián Weich.

La contradicción aparente entre austeridad y confort fue justamente lo que más divirtió a Julián Weich cuando describió a su hijo. Puede dormir en un auto en plena montaña y llevar una existencia de viajero, pero, según ironizó el conductor, también “le gusta el lujo”: una combinación que lo vuelve difícil de encasillar.

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