En el marco del AmCham Summit, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, expuso su visión sobre el rol de la Ciudad de Buenos Aires en el escenario global y defendió la necesidad de profundizar la inserción internacional del país, con eje en la inversión, el talento y la estabilidad económica: "Si a la Ciudad le va bien, al país le va aun mejor".
“Cada edición de este encuentro sirve para intercambiar miradas sobre el país y, en nuestro caso, sobre la ciudad que estamos construyendo”, señaló al inicio de su intervención, donde remarcó que “la vida, la libertad y la propiedad privada son valores fundamentales y comunes” que deben guiar el desarrollo.
En un contexto internacional atravesado por conflictos y tensiones, Macri consideró que la Argentina no puede permanecer al margen. “Estar ubicados en esta parte del mundo, a muchos kilómetros de esos escenarios, no nos vuelve ajenos. Al contrario, nos desafía a tomar conciencia del rol que nos toca jugar”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que “el mundo hoy nos está mirando” y definió al país como “una tierra de paz y oportunidades” que debe estar “a la altura de ese desafío”.
También destacó la importancia del vínculo con Estados Unidos: “El vínculo afianzado nos posiciona junto a los socios correctos. Esa integración y apertura internacional es el marco en el cual la Argentina puede construir su propio camino con identidad propia”.
“Esta Ciudad no tiene petróleo, litio, minerales ni soja. Tenemos algo mucho más valioso: capital humano. El talento de nuestra gente, su capacidad de adaptarse, de innovar y de volver a empezar en los momentos más difíciles. Acá creemos en el libre mercado y en el sector privado, que es el gran protagonista que invierte, genera empleo y agrega valor”, sostuvo Jorge Macri. Lo acompañaron el jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny; el ministro de Hacienda y Finanzas, Gustavo Arengo; el de Justicia, Gabino Tapia; el de Desarrollo Humano y Hábitat, Gabriel Mraida, y el secretario General y de Relaciones Internacionales, Fulvio Pompeo.
En ese marco, destacó el peso económico de la Ciudad de Buenos Aires, que concentra el 21% del PBI nacional y fue cuna de 9 de los 12 unicornios argentinos. Macri también hizo foco en la gestión local y defendió una agenda basada en el equilibrio fiscal, con prioridad en áreas como seguridad, educación, salud y movilidad.
Según explicó, la Ciudad avanzó en la construcción de “un Estado ágil, moderno y eficiente” que brinda previsibilidad, reglas claras, infraestructura y financiamiento, junto con una política de baja de impuestos y reducción del gasto público. “Estamos atravesando un cambio cultural que celebra el éxito del sector privado. No solo entendemos su relevancia, sino que la festejamos”, afirmó.
En la misma línea, envió un mensaje a los empresarios y aseguró que "si a la Ciudad le va bien, al país le va aun mejor". Por eso afirmó que "ese progreso es posible solo cuando hay orden”, sostuvo, y lo definió como la base para garantizar crecimiento, libertad y calidad de vida.
Sobre el cierre, Macri planteó una meta ambiciosa para la Ciudad: “No nos conformamos con ser una de las mejores capitales de América Latina. Queremos jugar en la liga de las grandes metrópolis a nivel global”.
Con ese objetivo, insistió en la necesidad de “abrirse al mundo” y convocar inversiones que potencien el desarrollo económico, en un contexto que, según definió, ofrece una oportunidad histórica para el país.