Solo 14 días separan al Congreso del comienzo del próximo Mundial de fútbol y, aunque por ahora no pareciera haber demasiado "clima mundialista", una de las preguntas que circula en los pasillos parlamentarios es qué ocurrirá con la agenda legislativa una vez que empiece el certamen.
El interrogante no es menor. El Gobierno acaba de enviar un nuevo paquete de proyectos, después de la promesa de encarar "el año más reformista de la historia" con 90 iniciativas anuales. Javier Milei todavía está muy lejos de cumplir esa meta, aunque esta semana al menos logró girar nuevas propuestas al Congreso: la derogación de la ley de etiquetado frontal, una ley de Lobby, un proyecto de prevención de ludopatía y el denominado "Súper RIGI".
De las cuatro iniciativas, hay una que el oficialismo considera prioritaria: el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (Súper RIGI), pensado para atraer inversiones de gran escala en sectores tecnológicos y productivos aún no desarrollados en el país. Según importantes fuentes parlamentarias, la intención es convocar la próxima semana a las comisiones para comenzar su tratamiento en Diputados.
Pero el principal objetivo político del oficialismo sigue siendo la reforma política y electoral. La falta de consensos para eliminar las PASO frenó el avance de la discusión en el Senado, aunque ahora el Gobierno analiza alternativas intermedias: convertirlas en optativas —una suerte de "PAS"— o volver a suspenderlas, tal como ocurrió para las legislativas de 2025.
El panorama todavía es incierto. Senadores de espacios dialoguistas consultados por este medio aseguran que la discusión "todavía está verde" y reconocen que aún no fueron convocados para una nueva ronda de negociaciones. Además, la semana corta por el feriado del 25 de mayo mantuvo a muchos legisladores en sus provincias, por lo que en el Congreso descuentan que las conversaciones podrían intensificarse recién en los próximos días.
En el oficialismo aseguran que todo el equipo trabaja con un objetivo concreto: lograr la media sanción de la reforma política antes de que termine el Mundial. Y ahí aparece la gran incógnita: ¿habrá actividad suficiente en el Congreso para sostener ese ritmo?
Por ahora, la agenda formal sigue en pie. Para el próximo jueves 4 de junio ya está prevista una sesión en el Senado para tratar pliegos judiciales, el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada y el pago a los holdouts, que había vuelto a comisión quince días atrás.
En La Libertad Avanza sostienen que el funcionamiento parlamentario continuará durante el Mundial, aunque en el Congreso reconocen que históricamente la actividad suele bajar durante el certamen. El desafío será sostener el ritmo hasta el inicio del receso invernal, previsto apenas termine la competencia.
Esa situación podría incluso convertirse en una oportunidad política para el Gobierno. La necesidad de avanzar con la reforma electoral apremia a la Casa Rosada y una agenda pública absorbida por el fútbol podría facilitar negociaciones que hoy siguen empantanadas.
Fuentes parlamentarias más suspicaces, y con años de experiencia en la dinámica del Congreso, incluso especulan con que el Gobierno podría aprovechar esas semanas para avanzar con cambios de gabinete.
Sobre los posibles viajes de diputados y senadores a Estados Unidos para presenciar los partidos, por ahora no hay confirmaciones. A diferencia del inicio de la gestión de Milei —cuando desde el oficialismo buscaban desalentar vacaciones en destinos ostentosos— no hubo una bajada de línea respecto de la asistencia al Mundial. "Somos liberales", resumió una fuente ante C5N. Y agregó: "Mientras vengan a laburar y la puedan justificar, que viajen".