Tensión en España: miles de habitantes de Ceuta marcharon para exigir que deporten a los extranjeros

La manifestación reunió a miles de personas frente a la sede del gobierno español en la ciudad autónoma para repudiar la gestión oficial de la crisis migratoria.

Miles de ciudadanos se manifestaron este miércoles en la ciudad española de Ceuta frente a la sede de la Delegación del Gobierno para repudiar la gestión oficial de la crisis migratoria tras el ingreso masivo de personas desde el norte de África.

La movilización principal comenzó a última hora de la tarde en la Plaza de los Reyes y concentró a pobladores de diversos barrios con banderas de España bajo el lema "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende".

Los manifestantes expresaron su rechazo rotundo a la habilitación de predios públicos para la contención de los recién llegados. "Nuestra Policía, nuestras ambulancias, nuestros servicios de limpieza, no dan abasto", denunció un referente vecinal durante la protesta.

La marcha rodeó el edificio oficial mientras en su interior el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, y la ministra de Migraciones, Elma Saiz, encabezaban la reunión de emergencia del mando único estatal.

El Gobierno español busca frenar la escalada del conflicto en las calles

Ante la presión social en los alrededores de la sede ministerial, las autoridades centrales confirmaron la modificación del decreto vigente para evitar el uso de polideportivos e incorporar otros recintos en la logística.

El clima en la vía pública derivó en episodios de extrema tensión y persecuciones a personas extranjeras al grito de "a por ellos", hecho que provocó la intervención de las fuerzas antidisturbios.

La agresividad afectó también a los equipos de comunicación de distintos medios, donde varios periodistas sufrieron agresiones que forzaron la interrupción de las transmisiones en vivo.

La crisis migratoria colapsa a la ciudad y atemoriza a los vecinos

La indignación de la población refleja el impacto del conflicto en la cotidianeidad de la comuna. "Estamos abandonados, no puede ser que este Gobierno no haga nada", recriminó una habitante de la zona.

El escenario de alta crispación persiste tras el cruce fronterizo récord registrado a finales de julio, con entre 5.000 y 8.000 personas que aún permanecen en el territorio junto a 1.500 menores identificados.