Unas 25.000 personas, convocadas por el Sindicato de Inquilinas, marcharon ayer por el centro de Madrid para exigir el fin de los desahucios y la intervención del mercado de la vivienda, en respuesta al reciente desalojo de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años.
La movilización, que avanzó bajo el lema "Ni una Maricarmen más", tuvo como principal demanda la aprobación en el próximo Consejo de Ministros del llamado "decreto Maricarmen". Este paquete normativo busca establecer prórrogas automáticas para los contratos de alquiler, congelar los precios y regular tanto los arrendamientos temporales como por habitaciones.
Alicia del Río, portavoz del sindicato en Madrid, advirtió que el caso de Abascal marcó "un punto de no retorno" en la crisis habitacional. La dirigente apuntó contra la inacción estatal y sentenció: "Si no se aprueba este martes el decreto, este Gobierno que se dice progresista no tiene ningún sentido".
Durante el trayecto hacia el Congreso de los Diputados, los asistentes lanzaron consignas como "Ayuso dimisión", "Fuera buitres de nuestros barrios" y "¿Dónde está el Gobierno progresista?". Las críticas apuntaron por igual al presidente Pedro Sánchez, a la presidenta autonómica Isabel Díaz Ayuso y al alcalde José Luis Martínez-Almeida por favorecer la especulación inmobiliaria.
Protestas en Madrid: los manifestantes transforman el reclamo en una acampada por tiempo indefinido
La cabecera de la protesta alcanzó las inmediaciones de la sede parlamentaria tras dos horas de recorrido pacífico por la calle de Alcalá y la plaza de Cibeles. Frente al edificio legislativo, las organizaciones convocantes leyeron un manifiesto para visibilizar el malestar social ante los altos costos del techo.
Valeria Racu, otra de las portavoces de la entidad, responsabilizó de manera directa a los fondos de inversión y a los grandes propietarios por las expulsiones de vecinos. Frente a la multitud congregada, la representante afirmó: "Tenemos que conseguir que ser rentista dé vergüenza".
Como cierre de la jornada, el colectivo anunció una escalada en las medidas de presión y convocó a los asistentes a instalar tiendas de campaña en el punto de inicio de la marcha. A través de sus redes sociales, el sindicato emitió un mensaje contundente para multiplicar la permanencia en las calles: "No aguantamos más. O cae el rentismo, o cae el Gobierno".