Kharg es una isla situada frente a la costa de la provincia de Bushehr, en Irán, que concentra el 90% de las exportaciones de petróleo iraní a todo el mundo, pero especialmente a China. El territorio, de 22 kilómetros cuadrados de extensión, permanece bajo la custodia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y solo se puede ingresar a él con pases de acceso.
Estas características la vuelven un punto de ataque atractivo para Estados Unidos e Israel. Según publicó La Nación, en Washington debaten si atacar la isla y permitir el salto del precio del petróleo con tal de debilitar la economía de Irán. Además, el exprimer ministro israelí Yair Lapid instó a destruir la infraestructura de la isla para debilitar al régimen iraní.
Durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980, Bagdad bombardeó repetidas veces Kharg para paralizar las exportaciones petroleras iraníes. Las instalaciones quedaron gravemente dañadas, pero Teherán las reconstruyó rápidamente y las convirtió en una prioridad estratégica nacional. En la actualidad, Irán reforzó las defensas de la isla hasta convertirla en uno de los puntos mejor protegidos del Golfo.
Más allá del salto en el precio del crudo, destruir las refinerías dejaría a Estados Unidos sin petróleo iraní para comprar, cuando el presidente Donald Trump ya expresó que buscaba una solución "a la venezolana" para el país de Medio Oriente.
Por otro lado, privar al régimen iraní de su principal fuente de ingresos podría empujarlo a una respuesta más amplia y peligrosa contra Israel, Estados Unidos o sus aliados, como Qatar.
Cómo funciona la industria petrolera en Kharg
Desde esta isla se canaliza el crudo proveniente de campos petroleros transportado a través de una red de oleoductos submarinos antes de su almacenamiento y exportación.
En febrero de 2026, Irán incrementó las cargas desde Kharg hasta superar los tres millones de barriles diarios, según datos de mercado, consolidando aún más el rol central de la isla en el sistema energético del país.