La tensión en Medio Oriente volvió a escalar en las últimas horas luego de que Estados Unidos lanzara una nueva serie de bombardeos sobre territorio iraní. La operación fue ordenada tras el ataque contra el petrolero M/T Kiku, de bandera panameña, en el estrecho de Ormuz, una acción que Washington atribuye a Irán mediante el uso de un dron.
Los ataques, ejecutados por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), tuvieron como blanco instalaciones militares iraníes, entre ellas depósitos de misiles y drones, además de radares costeros. La ofensiva se produce en un contexto de extrema fragilidad del alto el fuego alcanzado días atrás entre las partes, luego de semanas de enfrentamientos entre Irán, Israel y Estados Unidos.
En paralelo, el presidente estadounidense, Donald Trump, acusó nuevamente a Teherán de incumplir el acuerdo de cese de hostilidades y lanzó una dura advertencia a través de su red Truth Social. "Puede llegar un momento en que ya no podamos seguir siendo razonables y nos veamos obligados a completar militarmente el trabajo que comenzamos con mucho éxito", sostuvo. Además, afirmó que, de continuar los ataques iraníes, "la República Islámica de Irán dejará de existir".
La respuesta de Irán a los ataques de Estados Unidos
La respuesta iraní no tardó en llegar. Los Guardianes de la Revolución aseguraron haber atacado instalaciones militares estadounidenses en Kuwait y Baréin como represalia por los bombardeos. Según informaron, los blancos fueron la base Ali al Salem, en Kuwait, y la base de la Quinta Flota Naval estadounidense, ubicada en Puerto Salmán, en Baréin.
Las autoridades kuwaitíes confirmaron un ataque con misiles y drones, mientras que en Baréin se activaron las sirenas de alerta aérea y el Ministerio del Interior pidió a la población refugiarse en lugares seguros. Desde Teherán advirtieron que cualquier nueva acción militar en su contra, independientemente de su magnitud, recibirá una "respuesta implacable".
La nueva escalada pone en riesgo la continuidad de la tregua alcanzada el pasado 17 de junio y vuelve a encender las alarmas sobre una posible ampliación del conflicto en la región.