El desafío de Claudio María Domínguez: ¿Te animás a ser una persona nueva?

¿Qué cambios queremos realizar en nosotros para experimentar una vida que pueda ser llamada dichosa en este año?

Los invitamos a autoobservarse por unos minutos y a preguntarse: “¿Soy feliz con la vida que llevo? ¿Qué es lo que más me gustaría cambiar? ¿Qué característica de mi personalidad no me agrada y me pide a gritos ser cambiada?”

La autoobservación sincera nos ayuda a liberar condicionamientos y ver claramente los sistemas de creencias negativos que limitan nuestra capacidad de experimentar la vida en toda su plenitud.

Para que haya cambios externos, primero tenemos que cambiar internamente, como dice esta frase de Krishnamurti: “Cambia tú. Cambia radicalmente. Deja de hacer las cosas que has estado haciendo siempre. Empieza a hacer cosas que no hayas hecho nunca. Cambia radicalmente, vuélvete una persona nueva y te sorprenderás. Nunca estés esperando que el otro cambie”.

El cambio siempre es ya mismo. Un buen ejercicio es anotar en una hoja las cosas que preferimos no seguir experimentando, como por ejemplo aquellos hábitos que nos generan malestares o actitudes en nosotros que ya no nos gustaría tener, eliminar las reacciones que nos condujeron una y otra vez a las mismas consecuencias, alejarnos de los apegos que nos lastiman. También podemos estar decididos a realizar las cosas que amamos y estuvimos postergando, los hobbies que nos gustan, elegir compañías afines a nuestros gustos, etc. Cada uno, al indagar en su interior, sabe cuáles son aquellas cosas que ya no quiere y cuáles sí querría vivenciar.

Una vez hecha esta autoobservación, visualícense a ustedes mismos en una imagen mental, como si estuvieran viendo una película en la que el protagonista principal son ustedes y se ven siendo aquella persona que están dispuestos a ser, sintiéndose las cosas que anotaron que ya no eligen y actuando como la persona que ustedes se imaginan y tienen ganas de ser.

Una frase clara sobre la importancia de utilizar la imaginación como herramienta de cambio es la que expresó el gran Paramahansa Yogananda: “Las imágenes son como bombas de gran onda expansiva que, cuando explotan, hacen pedazos las dificultades y crean el cambio deseado”.

¿Cómo se ven sin las características que anotaron que no les gustaban? ¿Qué es lo que hace, cómo se relaciona con los demás, cómo se siente, cómo actúa, qué aspecto tiene aquella persona nueva, aquellos “ustedes” nuevos que ven en su imagen mental y deciden ser? ¿Se ven siendo más amorosos, respondiendo en lugar de reaccionando, sonriendo más, haciendo aquellas cosas que les gustan? Sostengan aquella imagen mental que les gusta de ustedes e imítenla.

Se dice que todo lo que uno visualiza, se comienza a atraer. Ustedes pueden elegir si el día va a empezar de una forma miserable o de una forma bien alegre, calma, creativa, audaz y con una expresión de amabilidad en el rostro.

¿Van a elegir actuar como el antiguo o como el nuevo ser?

Es solo un estado de atención, pero ese estado marca la diferencia entre la dicha y la desdicha. Tenemos la capacidad de crearnos mundos de luz o de oscuridad. A cada instante somos nuevos, ya que no hay pasado ni futuro, solo existe este momento presente eternamente. Encarar la vida con optimismo y confianza nos conecta con las infinitas posibilidades existentes en el universo. Siempre hay más opciones de cambio que las que creemos que existen. Con un espíritu abierto y receptivo, esas otras posibilidades se manifiestan. ¿Nos estamos atreviendo a volar sobre nuestros límites, nuestras carencias, nuestros dogmas o seguimos atados a los viejos paradigmas que estancan nuestra vida? Soñemos nuestra divinidad. Creámosla. Confiemos en nuestra infinita capacidad de crear las realidades más audaces y fascinantes que nuestro ser permita. No hay más límites que aquellos que nosotros mismos nos imponemos.

Amigos del alma, hasta otro instante de buena energía compartida.

Gracias por existir.