El FBI advirtió que hackers chinos vulneraron la infraestructura crítica de Estados Unidos

Una campaña de hackers china conocida como Volt Typhoon ha logrado acceder a numerosas empresas estadounidenses de telecomunicaciones, energía, agua y otros sectores críticos, con 23 operadores de oleoductos en la mira.

El director de la agencia federal de inteligencia estadounidense (FBI), Christopher Wray, aseguró que hackers vinculados al gobierno de China se han infiltrado en infraestructuras críticas de Estados Unidos y están esperando "el momento oportuno para asestar un golpe devastador".

Una campaña de hackers china conocida como Volt Typhoon ha logrado acceder a numerosas empresas estadounidenses de telecomunicaciones, energía, agua y otros sectores críticos, con 23 operadores de oleoductos en el punto de mira, explicó Wray durante un discurso en la Universidad de Vanderbilt. "China está desarrollando la capacidad de causar estragos físicos en nuestras infraestructuras críticas en el momento que elija", añadió.

"Su plan es asestar golpes bajos contra infraestructuras civiles para tratar de inducir el pánico", señaló Wray, al tiempo que agregó que era difícil determinar la intención de este preposicionamiento cibernético que estaba alineado con la intención más amplia de China de disuadir a Estados Unidos de defender a Taiwán, que se opone firmemente a las reivindicaciones de soberanía de China y afirma que sólo el pueblo de la isla puede decidir su futuro.

Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino afirmó a principios de esta semana que Volt Typhoon no estaba relacionado con el gobierno chino, sino que formaba parte de un grupo criminal de secuestro de datos.

"Algunos en Estados Unidos han estado utilizando el rastreo del origen de los ciberataques como una herramienta para golpear e inculpar a China, afirmando que Estados Unidos es la víctima cuando es al revés y politizando las cuestiones de ciberseguridad", indicó a embajada de China en Washington en un comunicado.

Wray afirmó que los hackers chinos operaban una serie de botnets, unas constelaciones de ordenadores personales y servidores comprometidos en todo el mundo, para ocultar sus actividades cibernéticas maliciosas.

Las empresas estadounidenses de tecnología y ciberseguridad del sector privado ya habían atribuido Volt Typhoon a China, incluidos informes de investigadores de seguridad de Microsoft y Google.

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