Cuidar el pelo va más allá de elegir buenos productos o tratamientos. El estado de los elementos que se usan cada día, como el cepillo, también influye en su salud y apariencia. Mantener esta herramienta limpia permite mejorar su rendimiento, como así también evita la acumulación de residuos que pueden perjudicar el cuero cabelludo.
Aunque el método más común es lavarlo con agua y jabón, existe una técnica alternativa que ganó popularidad por su eficacia. Inspirada en el hábito de las mujeres francesas, esta práctica incluye una herramienta específica que ayuda a eliminar suciedad, pelos atrapados y restos de productos de forma más profunda y rápida.
Esta tendencia se mezcla con una recomendación muy importante: limpiar el cepillo semanalmente o, al menos, cada quince días. Eliminar el pelo tras cada uso y adoptar un método de higiene más completo puede marcar la diferencia para mantenerlo más sano, libre de irritaciones y con un aspecto mucho más prolijo.
Cómo es el truco para limpiar el cepillo de pelo y mantenerte radiante
El cepillo de pelo acumula a diario restos de pelo, células muertas, polvo y aceites que pueden terminar perjudicando la salud del cuero cabelludo. Usarlo en mal estado puede generar irritaciones, obstrucciones foliculares e incluso favorecer la aparición de caspa. Por eso, desde marcas como Davines y Salerm Cosmetics recomiendan limpiarlo con frecuencia y retirar los pelos sueltos luego de cada uso.
Más allá del clásico lavado con agua y jabón, hay un método muy utilizado en Francia que está sumando adeptos. Consiste en usar un pequeño cepillo limpiador, como el de la marca La Bonne Brosse. Este accesorio compacto (de 6 x 1,9 x 4,8 cm), cuenta con cerdas curvas de nailon que permiten acceder a cada espacio entre las cerdas del cepillo principal, eliminando pelos y hasta las impurezas más pequeñas. Su diseño ergonómico garantiza un agarre cómodo y eficaz.
Para usarlo, alcanza con pasarlo suavemente entre las filas del cepillo hasta retirar toda la suciedad acumulada. Luego se puede limpiar el propio minicepillo retirando los pelos con los dedos o una pinza y enjuagándolo con agua. Como complemento ideal, también se lo puede integrar al lavado tradicional con jabón, para eso, se deben sumergir los cepillos en agua caliente con jabón, bicarbonato y vinagre, dejarlos en remojo, frotar con el minicepillo o un cepillo de dientes, y dejarlos secar con las cerdas hacia abajo sobre una toalla.