El criptocolchón de medio millón y otras ficciones de Manuel Adorni

El jefe de Gabinete presentó declaraciones juradas rectificativas sin aportar pruebas documentales de su supuesta fortuna previa a la función pública. El fiscal Gerardo Pollocita ya pidió investigar su patrimonio y el de su esposa desde 2012. Aislado, en el oficialismo aseguran que solo lo sostienen los hermanos Milei.

Manuel Adorni aceptó en televisión que había cometido delitos. Dijo que le había ocultado al fisco unos 500 mil dólares. Reveló a los cuatro vientos la estrategia judicial que había definido junto a su abogado Matías Ledesma, quien le recomendó esforzarse por probar que la vida lujosa que lleva hoy la está pagando con una fortuna generada antes de llegar a la función pública. La opción elegida es el único camino si quiere evitar ser juzgado por enriquecimiento ilícito. Si no aparece respaldo documental sólido, será difícil que la Justicia le crea que aquel contador y periodista que se quejaba en redes sociales porque le habían vendido salchichas vencidas en realidad dormía sobre un colchón de medio millón de dólares.

El jefe de Gabinete contó, en la entrevista que le dio al periodista José del Río, que su abogado lo encaró y le dijo: “Lo que vos tenés que demostrar, precisamente porque te están acusando de chorro, es que el ahorro lo conseguiste, lo hiciste o lo generaste previo a tu función pública, que es el eje de la denuncia de enriquecimiento ilícito”.

Después de esa frase, el jefe de gabinete dio paso a un relato de ahorros no declarados, supuestas inversiones en criptoactivos y dinero familiar. Involucro a su esposa Bettina Angeletti en la historia. A grandes rasgos, aseguró que hace más de diez años invirtió 200 mil dólares en criptoactivos y ganó otros 300 mil. Aunque usted no lo crea.

manuel Adorni bitcoin

La estrategia judicial tiene un objetivo evidente. Colocar el inicio de la comisión de los delitos en una época anterior a la llegada de Adorni al gobierno de Javier Milei. Y cambiar un delito por otro: ocultar información al fisco y luego omitir declararla luce menos grave que robar como funcionario público. Pero la apuesta es arriesgada. Podría quedar preso de sus estrategia y ser juzgado por enriquecimiento ilícito, evasión y lavado de dinero, si la justicia entiende que introdujo fondos no declarados al sistema formal.

La aparición televisiva no formaba parte del plan original de la defensa. “La estrategia de la defensa es la única posible, pero la cosa se hace cuesta arriba cuando el defendido necesita aumentar su nivel de exposición”, se lamentaba un funcionario que tiene trato frecuente con el ministro coordinador.

—¿Cree que salió bien la jugada reportaje para explicar lo que iba a hacer al corregir sus declaraciones juradas? —consultó este medio.

—Fue un desastre.

—¿Usted le creyó?

—Ya no depende de quién le crea o no, depende de lo que pueda probar. Políticamente Adorni ya no es un jugador. Él lo sabe y por eso solo le preocupa su suerte en la justicia.

Tal como lo hizo en televisión, Adorni les aseguró a distintos integrantes del gobierno que él puede probar que esos 500 mil dólares tienen que ver con ahorros de su vida laboral en el mundo privado y las acertadisimas transacciones en la blockchain. “Él dice que puede probar la trazabilidad”, aseguró otro funcionario que habló con Adorni en las últimas horas, pero aclaró: “Probar trazabilidad no es lo mismo que probar propiedad”. Para que se entienda con un ejemplo: uno puede comprar un auto usado con 100 mil kilómetros, pero eso no quiere decir que esos 100 mil kilómetros los haya hecho uno. El legislador porteño (PRO), estudioso de las nuevas tecnologías, lo redondeó de la siguiente forma, en un posteo en redes sociales: “La blockchain puede probar que las operaciones existieron. No puede probar, por sí sola, que el dueño fue siempre él. Lo primero es técnica. Lo segundo es la Justicia”.

El jueves, casi veinte horas después de la entrevista televisiva, mientras comenzaba a disputarse la Copa del Mundo, en el portal web de la Oficina Anticorrupción (OA) aparecieron cargadas tres declaraciones juradas nuevas de Adorni: la rectificativa de 2023, la rectificativa de 2024 y la de 2025. Allí apareció consignado el dinero que el jefe de Gabinete anunció que antes había ocultado. Creer o reventar. No presentó nada más. No le acercó a la Justicia ni un solo elemento de prueba que pueda acreditar su relato.

De inmediato, el fiscal Gerardo Pollocita averiguó si Adorni había presentado el anexo reservado con información patrimonial y antecedentes de su familia directa. La respuesta fue negativa. En la fiscalía estiman que demorará esa presentación hasta el 31 de julio, cuando se le vence el plazo. Por las dudas, el fiscal envió un oficio a la OA para que esa información le sea remitida tan pronto como le fuera presentada.

¿Por qué es importante? Porque el propio Adorni involucró a su esposa en el supuesto amasado de la fortuna que hoy les permite una vida de lujos. “Mi mujer hace 15 años que tiene cargos gerenciales, mi mujer hace 25 años o 23 años que genera ingresos. Nunca se preocuparon de explicar que mi ingreso disponible es mi ingreso familiar”, afirmó el exvocero presidencial en la entrevista de la noche del miércoles.

Lo que contó en televisión y presentó ante la Oficina Anticorrupción no zanjó las dudas de la Justicia. Al fiscal Pollocita no le cierran las explicaciones que intentó —sin mayores elementos de prueba— el jefe de Gabinete. ¿Por qué Adorni se compró una casa de fin de semana recién cuando llegó a la función pública si tenía tanta plata desde antes? ¿Con qué dinero cambió su auto por una camioneta considerablemente más cara? ¿De dónde sacó los 246 mil dólares en efectivo con los que habría pagado la refacción de la casa de fin de semana? Esas preguntas, entre tantas otras, aún no tienen respuesta.

Por eso, a última hora del viernes el fiscal pidió reconstruir el historial laboral y de ingresos de Manuel Adorni y su esposa desde 2012 en adelante, con pedidos de información a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA, exAFIP), a la ANSES y a otros organismos, para determinar cuánto dinero pudieron haber generado formalmente durante ese período.Además, ordenó tazar los criptoactivos declarados o mencionados por Adorni: quiere saber cuánto valían en la época en la que dijo haberlos adquirido y cuánto valen ahora. Adorni deberá probar que compró y vendió en los momentos históricos que dijo haberlo hecho.

También pidió incorporar todas las grabaciones disponibles en la web en las que Adorni haya hablado de Bitcoin, para contrastar sus dichos públicos con la evolución patrimonial declarada o bajo investigación. Ocurre que tras la entrevista del miércoles, Adorni quedó preso de su propio archivo: durante los años en que dijo haber amasado los 500 mil dólares, aseguraba que no confiaba en aquella herramienta. ¿Por aquellos días fingía para que nadie supiera que en realidad había apostado todo lo que tenía y había hecho saltar la banca? Esa parte de la tarea investigativa quedará en manos de la Dirección de Asistencia Financiera.

Las explicaciones de Adorni no convencieron ni a propios ni a extraños. Su permanencia en el gobierno tiene una sola explicación: no lo sueltan los hermanos Milei. El resto, casi sin excepción, preferiría que se vaya. Algunos, incluso, atribuyen a la secretaria General de la Presidencia una posición extrema y calculan que sostiene al jefe de Gabinete porque “le preocupa más la interna con Santiago Caputo que el destino del gobierno”.

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