- Paulina Cocina presentó una receta ingeniosa para aprovechar el arroz que sobra y convertirlo en crackers crocantes.
- La preparación requiere solo cinco ingredientes básicos y un proceso muy sencillo que no demanda técnica ni experiencia culinaria.
- El secreto para lograr la textura ideal es aplastar bien la mezcla entre dos films y engrasar generosamente la fuente antes de cocinarlo.
- Las crackers se cocinan a 180 grados hasta dorarse y el resultado es una galletita salada crujiente que puede usarse como snack o acompañamiento.
Paulina Cocina, la popular creadora de contenido gastronómico, compartió una idea práctica y antidesperdicios para transformar el arroz sobrante en crackers crocantes al horno, con apenas cinco ingredientes que seguramente ya están en cualquier cocina argentina.
La propuesta apunta directamente a ese tupper de arroz que, como menciona en el video, suele quedarse olvidado en el fondo de la heladera sin destino claro. Con queso rallado, orégano, sal, pimienta y un poco de aceite de oliva, ese sobrante se convierte en una masa que, una vez aplastada y horneada, da como resultado unas galletitas saladas con una textura increíblemente crujiente.
Además, recomendó engrasar bien la fuente para que no se peguen y darlas vuelta con cuidado durante la cocción para que queden doradas de manera pareja. El resultado, según la propia cocinera, es "la cosa más crocante que viste en tu vida".
Cómo hacer las crackers de arroz de Paulina Cocina
Ingredientes
- 1 taza de arroz cocido
- ½ taza de queso rallado
- Orégano fresco a gusto
- Sal y pimienta a gusto
- Aceite de oliva
Preparación
Para comenzar, hay que colocar el arroz cocido en un bol y agregarle el queso rallado en abundancia, junto con sal, pimienta y orégano fresco. Se integran todos los ingredientes con las manos, trabajando la mezcla como si fuera una masa hasta lograr una consistencia compacta y maleable.
A continuación, se coloca la mezcla entre dos films plásticos y se aplasta de manera pareja con la ayuda de un pisapapas o un palo de amasar, hasta obtener una lámina de grosor uniforme. Una vez lista, se corta en porciones del tamaño deseado y se acomodan sobre una fuente bien engrasada con aceite de oliva, paso fundamental para evitar que se peguen durante la cocción.
Finalmente, se llevan al horno precalentado a 180 grados y se cocinan hasta que comiencen a dorarse. A mitad de cocción, hay que darlas vuelta con cuidado para que queden crocantes de ambos lados. Una vez listas, se retiran del horno y se dejan reposar unos minutos antes de servir. El resultado es una galletita salada, liviana y con una textura crujiente que no tiene nada que envidiarle a ninguna cracker comprada.