Los 2 mejores bodegones de Buenos Aires con vermutería clásica

Dos lugares porteños revalidan el aperitivo con sello propio. Carta simple, ambiente cálido y barra protagónica para una salida sin vueltas.

  • Dos espacios gastronómicos porteños rescatan el ritual del vermú con sello propio y ambiente de época.
  • Uno en Almagro destaca por las porciones generosas, guiños peronistas y gentilezas de la casa.
  • El otro, en Chacarita, elabora su bebida insignia y la sirve de grifo, con carta pensada para picar.
  • Ambas ofrecen experiencia clásica: barra protagonista, platos criollos y clima cálido para reunirse.

En la Ciudad de Buenos Aires sobreviven espacios que mantienen vivo el rito del aperitivo y la mesa compartida. Entre estos, dos locales se ganaron un lugar por su estética tradicional, su atención cercana y una carta que invita a quedarse largo rato.

Más allá del efecto nostalgia, su propuesta es actual con vermú bien servido, platos simples y un servicio orientado a darle la mejor experiencia al comensal. Ideal para quienes buscan una salida sin vueltas, con productos reconocibles y un ambiente que remite a otra época.

La elección entre uno u otro dependerá del plan, ya que en Almagro prima el espíritu de bodegón con porciones abundantes, mientras que en Chacarita, la estrella es el vermú propio, acompañado por una selección de tapeo para compartir.

La fuerza

La Capitana – Bodegón y Vermutería (Almagro)

En Guardia Vieja 4446, La Capitana propone una experiencia bien porteña con estética de los años 40 y 50 y referencias a Eva Perón. La barra es clave, ya que el vermú llega en copa como gesto de bienvenida y, mientras se espera, suelen ofrecer una entrada de cortesía. El salón recrea la atmósfera de los viejos comedores, con mesas próximas, charla animada y cocina a la vista.

La carta gira en torno a clásicos de bodegón y porciones abundantes con empanadas caseras, milanesas con fritas, pucheros del día y un pastel de papa al horno de barro que muchos señalan como emblema. Para cerrar, postres tradicionales como flan, vigilante y helado almendrado. La propuesta apunta a esa secuencia de aperitivo, plato contundente y sobremesa larga, todo bajo un servicio cercano y alegre.

La Capitana

La Fuerza (Chacarita)

En Dorrego 1409, esquina Castillo, este bar revaloriza el aperitivo con vermú artesanal propio, servido de grifo y también en versiones especiales (Sideral, Barrica Única). La “Hora Vermú” marca el pulso de la casa y suma opciones por copa, pingüinos para compartir y latas listas para tomar.

El menú acompaña el trago con un tablero de picoteo con aceitunas marinadas, escabeche de berenjenas, paté con hierbas, quesos, panera variada y hummus. Se suman buñuelos de acelga con alioli, croquetas, empanadas, tortilla (clásica o con salchicha parrillera), provoleta y fainazzeta.

La fuerza

Quienes buscan algo más consistente, el lugar ofrece milanesa de peceto y sándwich en pan de pizza. De postre, flan mixto, bombón helado y torta de cumpleaños. Las raciones están pensadas para compartir y maridar con la bebida de la casa. En este lugar, la experiencia se sostiene en la calidad del vermú y el clima de bar porteño contemporáneo.