- El método recomendado por una cocinera italiana.
- Qué elementos se necesitan para recalentar la pizza.
- Por qué este truco ayuda a mejorar la textura.
- Cómo conservar correctamente las porciones sobrantes.
- El paso a paso para aplicar el método en casa.
Este es el truco para calentar la pizza y que quede como recién hecha: una cocinera italiana reveló un método sencillo para recalentar la masa del día anterior sin usar microondas ni horno, ¿cuál es?.
Aunque el microondas es una de las opciones más rápidas, puede modificar considerablemente la textura de la pizza. El exceso de humedad hace que la masa pierda firmeza y quede blanda o gomosa. El horno también puede ser una alternativa, pero si se utiliza a una temperatura demasiado alta o durante mucho tiempo puede resecar la masa y los ingredientes.
El resultado también depende de cómo se la haya guardado. Las porciones que sobran no deberían permanecer durante varias horas a temperatura ambiente. Una vez que se hayan enfriado, lo recomendable es guardarlas en la heladera, preferentemente en un recipiente cerrado que limite la condensación.
Cómo es el truco para calentar la pizza y que quede más rica
La pizza del día anterior puede recuperar buena parte de su textura original con un método muy simple. La técnica consiste en utilizar una sartén a fuego medio y sumar un pequeño chorro de agua para generar vapor. Según la cocinera italiana Roberta Cipri, este procedimiento permite que la base vuelva a quedar crocante mientras el vapor ayuda a calentar los ingredientes y fundir nuevamente el queso. Para aplicar este truco en casa, hay que seguir unos simples pasos:
- Calentá una sartén a fuego medio.
- Colocá la porción de pizza directamente sobre la superficie, sin agregar aceite.
- Cociná durante aproximadamente un minuto para que la base comience a recuperar firmeza.
- Agregá una cucharada de agua en un costado de la sartén, evitando que entre en contacto con la pizza.
- Tapá inmediatamente la sartén para conservar el vapor.
- Dejá cocinar durante unos cinco minutos con la tapa puesta.
El resultado es una pizza caliente, con el queso nuevamente fundido y una base más firme y crocante. El agua cumple una función específica: generar vapor. Al incorporarla a la sartén caliente y cubrirla con una tapa, el vapor permite calentar la parte superior de la pizza y derretir nuevamente el queso.