- Jazmín comenzó revendiendo bikinis y terminó creando su propia marca de lencería y trajes de baño.
- Amaringa creció a partir de la búsqueda de prendas con mejores talles, calce y comodidad.
- La marca celebra una década de trayectoria con una importante comunidad y generación de empleo.
- El emprendimiento sumó un local físico y nuevos productos desarrollados a partir de las necesidades de sus clientas.
Lo que comenzó como una forma de generar ingresos para una joven de 24 años terminó transformándose en un emprendimiento con una comunidad de más de medio millón de seguidores. Jazmín empezó revendiendo bikinis mientras buscaba salir adelante junto a su hijo pequeño, pero las dificultades que encontró como clienta la llevaron a pensar en una alternativa propia. Así nació Amaringa, una marca de lencería y trajes de baño del Oeste que este año cumple una década.
La emprendedora contó su historia durante una entrevista en Subí que te llevo, programa de Radio VEO, donde repasó los primeros pasos de la marca y cómo fue creciendo con los años. Su experiencia como consumidora tuvo un papel fundamental en el proyecto: tenía mucho busto y le costaba encontrar prendas con buenos talles, calidad y un calce que realmente le resultara cómodo.
Amaringa, la tienda de lencería y trajes de baño para todos los cuerpos y talles.
Redes sociales
Frente a esa dificultad, Jazmín tomó una decisión que cambió el rumbo del emprendimiento: dejar de revender productos para empezar a fabricarlos. Sus primeros diseños buscaron responder a necesidades concretas que compartía con otras mujeres, con especial atención puesta en la comodidad, la calidad y la variedad de talles. Con el tiempo, esa idea se transformó en uno de los principales rasgos de identidad de Amaringa.
Cual es la historia de la marca de bikinis que se volvió viral
El crecimiento de Amaringa tuvo un momento importante durante la pandemia, cuando Jazmín creó su propia tienda online y comenzó a mostrar los productos a través de videos. La estrategia le permitió explicar cómo eran las prendas, cómo quedaban y qué necesidades buscaban solucionar. De esa manera, el emprendimiento logró acercarse a nuevas clientas y ampliar su alcance más allá de sus primeros compradores.
Este agosto, la marca celebró sus 10 años con una comunidad de más de medio millón de mujeres y un fuerte crecimiento detrás. Lo que comenzó con Jazmín y su hijo pequeño como motor para salir adelante hoy genera trabajo para 10 personas de manera directa, además de contar con colaboradores externos. Para la creadora, otro de los grandes logros fue construir una comunidad que participa y aporta ideas para las nuevas colecciones.
View this post on Instagram
Entre sus principales diferenciales aparece la producción de lencería en ocho talles reales, elaborada con materiales seleccionados por la propia marca y dentro de la industria nacional. Amaringa también incorporó un sistema de ganchos de seis posiciones para los corpiños, pensado para ofrecer una mayor regulación en la espalda. Este año, además, abrió su primer local físico en Ituzaingó, donde las clientas pueden probarse las prendas y recibir asesoramiento. Con nuevas colecciones en camino, la marca continúa tomando como punto de partida los pedidos y necesidades que surgen de su propia comunidad.