Estas son las 3 costumbres que todos tratan de evitar para hacer el asado y que salga de la mejor manera
Las parrillas argentinas reinventan el asado sin perder su esencia. Nuevos cortes, técnicas precisas y propuestas creativas marcan el cambio en la cultura del fuego.
Lo que cambia no es el ritual, sino la forma de ejecutarlo.
Los expertos de las principales parrillas del país coinciden en que el asado argentino atraviesa una nueva etapa, con técnicas más cuidadas y un enfoque en la calidad del producto.
Se dejaron atrás costumbres tradicionales que afectaban el sabor, como cocinar toda la carne junta o recalentar cortes.
Los nuevos asadores priorizan el punto justo, la información sobre el origen del producto y una mayor diversidad de cortes y guarniciones.
La innovación también llegó a los chorizos y opciones vegetarianas, marcando una evolución en la forma de entender el ritual del asado.
El asado en nuestro país es un símbolo indiscutible de nuestra identidad gastronómica. Aún así, vive una transformación silenciosa y profunda. Lo que antes se regía por mandamientos inamovibles, hoy se reinterpreta en clave contemporánea, agregándole al respeto por la tradición, técnicas más precisas y una mirada puesta en la calidad.
De esta manera, las principales parrillas del país se animan a revisar sus propias costumbres. La experiencia acumulada, el conocimiento sobre el producto y la búsqueda de excelencia llevaron a repensar hábitos que, aunque arraigados, ya no tienen lugar en la nueva generación de asadores.
Restaurantes como La Carnicería, Corte Comedor o El Pobre Luis, referentes del nuevo paradigma parrillero, impulsan esta renovación sin renunciar a la esencia del fuego. Lo que cambia no es el ritual, sino la forma de ejecutarlo.
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El corte de carne que es ideal para reemplazar al asado o al vacío.
Cuáles son las costumbres que las principales parrillas tratan de evitar cuando hacen un asado
La primera práctica que los expertos recomiendan desterrar es cargar toda la parrilla desde el inicio del día. Durante años, muchas parrillas encendían el fuego y colocaban grandes cortes, como el vacío o el costillar, esperando que se vendieran a lo largo de la jornada. Esta costumbre, más ligada a la previsión que a la técnica, terminaba afectando la calidad del producto. Según Germán Sitz, de La Carnicería, esto no solo resecaba la carne, sino que también daba lugar a la cuestionable práctica de recalentar piezas al día siguiente.
Otro hábito que los nuevos parrilleros evitan es el de servir toda la carne junta y sin distinguir los puntos de cocción. El tradicional brasero con cortes amontonados, chorizos y achuras mezcladas, era funcional para el servicio rápido, pero perjudicial para el sabor. Hoy cada pieza se cocina de forma individual, respetando su textura y punto justo. Además, se prioriza informar al comensal sobre el origen, raza y tipo de crianza del animal, así como el método de cocción, ya sea a la leña o al carbón.
asado
El tercer error que buscan erradicar es la monotonía del menú. La típica combinación de tira de asado con papas fritas o ensalada mixta cedió paso a una oferta más creativa. En las parrillas contemporáneas aparecen cortes nuevos como el bife con hueso, el ojo de bife o el lomo marinado, junto con una mayor diversidad de guarniciones que incluyen vegetales asados, boniatos o espárragos según la estación.
Incluso los chorizos evolucionaron, ya que ahora se elaboran de manera artesanal, con carnes seleccionadas, sin conservantes y con un picado más grueso que resalta la textura. En lugares como Corte, se ofrecen hasta once variedades distintas, marcando un cambio radical respecto a la receta industrial de antaño.
Papas fritas
Las papas fritas trascienden su papel clásico de acompañamiento para convertirse en un ícono gastronómico.
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Este proceso de renovación también abrió las brasas a opciones vegetarianas. Las parrillas ya no son territorio exclusivo de los carnívoros. Es así que los vegetales grillados ganaron protagonismo y se convirtieron en parte esencial del menú. Así, el asado argentino sigue siendo un ritual colectivo, pero con una mirada más amplia, consciente y refinada.