Las pepas forman parte del recetario argentino casi como si hubieran nacido acá, aunque tienen raíces europeas. Su versión más conocida combina una masa quebradiza con dulce de membrillo en el centro, pero lo cierto es que hay tantas variaciones como panaderías o cocineros caseros que se animan a probar.
En los últimos años, con la moda de las preparaciones rápidas y las opciones más livianas, surgieron recetas que reemplazan ingredientes clásicos. Una de las más compartidas en redes es la que deja de lado la manteca y apuesta por el aceite de girasol, lo que le da otra textura y un sabor distinto sin perder la esencia.
Además de ser más simples de amasar, estas pepas tienen la ventaja de que se preparan en poco tiempo y con insumos que cualquiera puede tener en casa. Es un giro sencillo, pero suficiente para que se conviertan en la elección favorita para la merienda o un antojo de media tarde.