El coliflor es una verdura muy consumida alrededor del mundo. Está presente en los platos tradicionales de distintos países no solo por su sabor, sino también por sus propiedades nutricionales: es baja en calorías y rica en fibras y antioxidantes. Sin embargo, cocinarla resulta molesto ya que desprende feo olor.
Este alimento es muy recomendado por los nutricionistas ya que, como su mayor componente es el agua, ayuda a generar una sensación de saciedad sin promover el aumento de peso. Además, tiene un alto contenido de fibra, antioxidantes, ácido fólico y vitaminas C, B6 y K, por lo que evita el estreñimiento y favorece la digestión.
Aunque el coliflor puede cocinarse de muchas maneras diferentes, incluso asado, a la plancha o a la parrilla, la mayoría de las recetas recomiendan hervirlo primero para acelerar el proceso y garantizar una cocción pareja. En este momento entra en juego un truco clave para hervir el coliflor sin que genere un olor desagradable.
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Paso a paso para congelar coliflor.
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Cómo cocinar el coliflor sin generar feo olor
El coliflor suele producir feo olor cuando se hierve, que es la manera más común de cocinarlo, y el vapor de agua puede llenar no solo la cocina sino también otros ambientes de la casa con su desagradable aroma. Para evitarlo, el truco es añadir un poco de jugo de limón al agua de la cocción.
Esto neutralizará el azufre presente en la verdura y evitará que emita ese típico olor, pero no alterará el sabor final de la receta. Sin embargo, hay que tener cuidado de no echar demasiado jugo, ya que puede quedar ácido. Si se prefiere, se puede usar cáscara de limón, un chorro de vinagre o un poco de leche, que cumplen la misma función de neutralizar los sulfuros.
Otros ingredientes que pueden añadirse al agua para evitar el mal olor son: una rama de apio, un poco de hinojo, un pedazo de cebolla, un poco de comino, una hoja de laurel o una cucharada de bicarbonato de sodio.